Muñequitas de Cristal

El sol extiende su brillo
en el cielo de la casa
y en la cornisa, a lo alto,
un pajarito les canta
a tres niños que inventan
los juegos de la mañana
con los mágicos juguetes
fabricados de la nada.

Un trocito de madera
es un avión que surcaba
en tiempos idos, lejanos,
los cielos de la cañada.
Y el niño vuela y revuela
entre las nubes de plata,
los mares de sal y espuma,
las montañas arboladas.

Las niñas buscan y encuentran
una caja abandonada
donde se cubren del frío
las muñecas olvidadas
que se amontonan vacías,
llena de polvo la cara,
esperando a las chiquillas
que escogen ilusionadas,
en un sin fin de colores,
a la princesa anhelada.

Las envuelven amorosas
en su ropita rasgada
y las liberan del polvo
con el vuelo de su falda.
Juegan las niñas felices
en el castillo de paja,
para subir a la torre
la escalera las llama.

Cuidado, niña, cuidado,
el sol dolido exclama.
En un escalón perdido
la pequeñita resbala
protegiendo con su cuerpo,
madrecita abnegada,
a la criatura brillante
que en mil pedazos estalla.

Por su mejilla doliente
una lágrima resbala
y la grana en su rostro
con agua de sal se lava.

No llores, niña bonita,
no llores, niña de mi alma,
no llores, Rosita linda,
el pajarito le canta,
que un ángel vendrá del cielo
para lavarte la cara.

La noche llena en silencio
los rincones de la casa;
el infinito oscuro
tiende su manto de lana
bordado de lentejuelas,
de espejitos de plata,
que cuidan el sueño dulce
de tres niños en su cama.

Muñequitas de cristal,
boquitas azucaradas,
receptáculos de luna,
de tierra, de sol, de agua,
juguetitos de las niñas
que viven un cuento de hadas.

luis david

 

Piedras Duras

piedras-duras

Romance de piedras duras,
camino recién andado,
dolores acobardados
vagando por la llanura
donde la fruta madura
a costa de mi sustento:
es mi cuento.

Lujo de tardes sombrías,
versos de sol y calor,
cantos de puro dolor
envuelven mis alegrías,
sombra de noches y días
y piedras en el camino:
mi destino.

Restos de fuego y de pena
rescoldo de mis hogares,
astillas en los sillares
y monumentos de arena,
lunas de romanza ajena
y coplas sueltas al viento:
mi tormento

 
 

Viñeta: Gerardo Ma. Aguilar Tagle «Tlacuiloco»
Poema: luis david

Soneto en X

Viajando en otro tiempo con mi ex,
vestidos, chocolate, otro choux,
visitas al palacio de el Dux,
la radio en la onda del Tex-Mex.

Tarjetas en la calle, puro «sex»,
con fotos de la antigua Wanda Seux,
y mientras rechecamos nuestra lux
me gritan en la calle: «¡Tú qué pex!».

Volteo y es mi buen amigo Max
-«¿Qué tú no recibiste ayer mi fax?»
Nos vemos en el rancho de los Fox

(que ya ni a buey le llega, puro ox)
Allá nos reventamos «Mambo en Sax»…
-«Ta’ bueno… ya no la hagas más de tox».

luis david

Soneto Arcaico

Muger de bellos ojos, piel divina,
que faze de mis noches un tormento,
muger que me revibe el sentimiento
del goço de su graçia palatina.

Muger que vi bajando la colina
do lleba a los dioses el sustento,
muger fatal de graçil movimiento
de olas, de gabiota, de marina.

Entono en mil voçes mi cançión
moça de gentil estampa, tan bella
que causa en mi alma desaçón

con sus finas maneras, fiel donçella,
porque al final desea mi coraçón
morir en un instante a lado della

luis david

Incertidumbre

A fuerza de creer que te conozco
encuentro tu imagen en mis paredes,
en los muros de mi alma
y en las páginas de mi historia.

A fuerza de creer que te conozco
realizo mil acciones convencido
de estar ante el recuerdo
de tu cuerpo.

A fuerza de creer que te conozco
te beso en mis noches,
acaricio tu pelo y tu boca.

A fuerza de creer que te conozco
he borrado de mi libro
la dirección del futuro.

luis david

 

Décima Luna

luna-1

I
Luna que roba el aliento
de mi noche sin fortuna,
oscuridad cual ninguna
en los confines del viento.
Soplo de luna violento
en el atajo escondido,
luna de rostro afligido
asoma entre la nube
de la calina que sube
desde mi pecho abatido.

II
Niebla de luna sangrante
que repta sobre la tierra,
viejos tambores de guerra
oscurecen mi semblante.
Sombra de luna jadeante
se arrastra por el camino,
polvos de paso cansino
obnubilan la razón
y empujan al corazón
a su funesto destino.

III
Luz de reflejos volantes,
faro de luz mortecina,
el paso de la neblina
por los entornos variantes
marca los fuegos tronantes
de mis eternos dolores.
Espejo de mis errores,
luna de la mar en calma,
onda que me parte el alma
y lastima mis amores.

IV
Luna de luz apagada,
puerto de mares oscuros,
viento que rompe los muros
de mi angustia acumulada.
Viso de luz azulada
anida bajo los montes,
matiza mis horizontes
con sus reflejos mortuorios
y pinta los abalorios
de mis ocultos Carontes.

V
Luna que siembra de penas
mis noches atormentadas,
los ecos de mis cañadas
se pierden en las arenas
de los despojos que apenas
descubro que se han perdido
y encuentro un mar teñido
de sangre que se derrama
desde mi pecho en la cama
de mi espíritu dormido.

VI
Lago de luna dormida,
reflejo de mis amores,
la brisa de mis dolores
dificulta la partida.
Sombra de luna perdida
entre los bosques dolientes,
nube de rostros presentes
hiere mi alma oscura
con la feroz quemadura
de mis recuerdos silentes.

VII
Luna que bebo a sorbos
en las noches estrelladas,
canto de las alboradas
que derriba mis estorbos,
luz que alimenta los morbos
de mis sueños escondidos,
ruta de rumbos torcidos
en la búsqueda del ser,
todo por volverte a ver
en mis senderos perdidos.

VIII
Luna que llena mi alma
de romances y suspiros,
voz que transforma los giros
de mi soledad sin calma,
luz que se filtra en la palma
de mi jardín olvidado,
cuento fugaz recordado
en los instantes de sueño,
triste corazón sin dueño
por tus besos estrujado.

IX
Luna que devela a fondo
la humedad de mis noches,
recuento de los derroches
que entre mis manos escondo.
Canto que me cala hondo
con su lamento profundo,
voz que me aleja del mundo
y retuerce mis entrañas,
lago de lunas extrañas
entre tus aguas me hundo.

X
Testigo de los despojos
que retuercen mi camino,
luna de mi cruel destino,
senda plagada de abrojos,
cruel ansiedad en los ojos
de tu apariencia moruna,
loca presencia de una
inmensidad encendida
que envuelve nuestra vida
en el brillo de la luna.
luis david