Soneto
No miro embelesado ni me alienta el fondo de la luna vigilante que lucra con el pájaro cantante al borde de la tarde somnolienta. No logra esa imagen que me sienta desnudo ante la noche acechante ni pierdo el sentimiento aberrante por más que con su pífano me mienta. No vibro ni siquiera cuando el llanto disuelve con sus lágrimas mi sueño ni quiebro mis anhelos ni me adueño del triste despertar de mustio canto. No miro ni recuerdo la mañana que vi llegar tu luna a mi ventana. luis david
Soneto

y estuve mucho tiempo meditando,
a dónde llegaré si voy cargando
la imagen de luna con su brillo.
Tan solo por joder me he vuelto un pillo
de lunas y de astros alumbrando,
y vago por las noches contemplando
la luna toda envuelta en un hatillo.
«Qué vas a hacer con ella en tu casa,
-me dice una voz inoportuna,-
qué va a ser del monte y la laguna
sin faro que ilumine con su brasa.
Vendrá la soledad que todo arrasa
si robas para ti la luz de luna.»
Viñeta: Gerardo Ma. Aguilar Tagle «Tlacuiloco»
luis david
Lobo Solitario
robándole a la noche sus espacios,
con ruidos y sospechas escondidas
entre los miedos de la oscuridad,
ocultando la pena y el dolor
de estar allí, en medio del sendero,
acurrucado junto a ti,guardiana
de la noche, tembloroso, en vela,
oculto, al amparo de tu mano
hasta el amanecer glorioso, cálido
y verde, con que se llena de ruidos
la primicia otoñal de este día,
hasta su fin, hada de las luciérnagas,
cuando vuelva a protegerme a tu lado. luis david
Soneto

Privado el cuerpo de su vestidura,
y roto el corazón por tu partida,
encuentro que no tengo ya en la vida
la burda protección de mi armadura.
Deshecho todo afán y atadura,
intento rescatar la voz perdida
que flota entre los vientos aturdida.
Maldita cicatriz de quemadura.
Herida está la flor de mi despecho
que siembra entre mis senos incitantes
la duda de recuerdos excitantes,
sinuosas pinceladas del destino
que pintan lo fugaz de mi camino
en llagas palpitantes de mi pecho.
Autorretrato: Sandra Sandoval
luis david
Soneto
tu boca compartía mis alientos,
mis besos, mis caricias y los vientos
del sueño que el delirio arrasaba.
Soñé que en tu cuerpo encontraba
la ruta que perdiera en los cuentos
del loco batallar por los intentos
de ser y de sentir que te soñaba.
Qué triste ver la luz que se filtraba,
qué triste la humedad en el vacío,
qué triste el espacio que dejaba
la sombra de la noche y del frío.
Por eso en los momentos del hastío
yo sueño con soñar que te soñaba.
luis david
Soneto

vagando voy a solas por la vida
con toda la esperanza carcomida
al verme sin amor y sin caricias. No hay besos ni pasión, no hay albricias,
ni sueños de cristal en mi caida.
Es pena de nostalgia escondida
decirte al oído que me asfixias.
Silencio sin piedad, infierno mudo,
mi alma en perpetua abrasión,
que al ver así caer mi ser desnudo,
escapa de mi mente la razón.
Si siento que mi vida es un nudo,
ignoro cómo está mi corazón.
Dibujo: Sandra Sandoval
luis david
Soneto
cubriendo con su manto los ensueños
de múltiples aristas cuyos dueños
evocan la nostalgia de tus fados.
Son sólo evocadores ignorados
que cumplen con premura sus empeños
de hallarle un destino a tus sueños,
tus risas, tus cariños, tus enfados.
Qué gano con buscar si no te encuentro
al lado de mis noches y mis días,
qué gano si algunas alegrías
las llevo muy perdidas en mi centro,
al fondo de las vagas utopías
que vuelan conmovídas a tu encuentro.
luis david
Soneto
que guardan los secretos de tu alcoba,
las gotas de sudor en nuestros cuerpos
y el mítico aroma del placer.
Y así me dediqué a lo que sabes,
mi aliento convertido en fumarola
perdida en el marasmo de tus besos,
hermética nostalgia de tu ser.
Y luego de beber en tus rendijas
la savia que me habías prometido,
flotó mi pensamiento hasta los montes
de fuego en la humedad de las caricias
ocultas en el cuenco de tu ombligo
y puestas a dormir en mis amores.
luis david
Soneto
y el mudo resplandor que de tu ausencia
resbala entre los ríos de elocuencia
y nutre la mirada pasajera.
Intenso crepitar de una quimera
que abraza los rescoldos de tu esencia,
la sombra singular de tu presencia,
la triste mansedumbre de la espera.
Un rostro, una calle, un retrato
que llena con destellos el camino.
Absurda soledad, espejo ingrato,
fulgor crespuscular de mi destino.
Salina ambigüedad, rumor marino
y lento batallar de mi arrebato.
luis david