Soneto

autorretrato

Privado el cuerpo de su vestidura,
y roto el corazón por tu partida,
encuentro que no tengo ya en la vida
la burda protección de mi armadura.

Deshecho todo afán y atadura,
intento rescatar la voz perdida
que flota entre los vientos aturdida.
Maldita cicatriz de quemadura.

Herida está la flor de mi despecho
que siembra entre mis senos incitantes
la duda de recuerdos excitantes,

sinuosas pinceladas del destino
que pintan lo fugaz de mi camino
en llagas palpitantes de mi pecho.

Autorretrato: Sandra Sandoval
luis david

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