Sinestecias

El rojo de tu aliento me provoca,
sumerge mis sentidos en el caos
azoroso de texturas y sabores
curvados por tu risa melancólica.

Con el sabor redondo de tu sombra,
despierto fatigado en el remanso
de mórbidas imágenes vibrantes
que llenan de aromas mis ensueños.

Tus palabras calientan la experiencia
del viento y el sonido de tus ojos,
corriendo a mi lado entumecida,

azul y extravagante, reciclando
sueños olvidados, entretenidos
por largas redenciones ominosas.

luis david

Arrullo

De las montañas azules,
desciende un caballero
recolectando dinero
para comprarle camisas,
dulces, juguetes, sonrisas,
al niño de mis amores.

Olvida ya mis dolores
y duérmete, pequeñito,
que mañana el solecito
calentará mis pesares
y encontraré los lugares
para curar mis desvelos.

Están en ti mis consuelos,
mis cantos, mis alegrías,
tú eres mi compañía
eres mi campo florido.
Mi corazón dolorido
sabrá llenarte de vida.

Duérmete cosa querida,
descansa porque mañana
entrará por la ventana
el caballero sonriente,
traerá comida caliente
al niño de mis amores.

luis david

 

Tu cuerpo me sabe a mar

Tu cuerpo me sabe a mar,
a brisas y caracolas,
y a residuos de sal.

El sol, volado de oro sorprendido en las alturas,
deslumbra mis sentidos cuando el viento cauteloso
acaricia la piel de mi espalda que se agita
en el colapso de tus besos mitigantes,
con tu boca humedecida, respiración anhelante,
y con tu cuerpo desnudo resbalando entre mis manos.

Tu cuerpo me sabe a mar,
a palmas, arena, y coco,
y a residuos de sal.

La noche, manto infinito tachonado de luciérnagas,
resguarda mi aliento primario, mi sueño impaciente,
mi canto de sonidos elementales
que se eleva hacia lo alto para rozar los astros luminosos
de la oscuridad galopante que ilumina mi vida
porque a la luz de la luna tu cuerpo me sabe amar.

luis david

 

Soneto sin musa

A Norma, por su bello poema

La musa se te va, amiga mía,
por ser una entidad muy caprichosa,
es ninfa juguetona y veleidosa,
que burla tu pasión con alegría.

La hoja de papel blanca y vacía
emerge como ruta peligrosa
que puede transformarse en cualquier cosa
que tienda a perpetuar tu agonía.

La chispa de tu ingenio la engatusa,
y busca seducir a tu problema.
Empiezas a crear, idea difusa,

te sientas a escribir sin mucho tema…
lo rico es que la ausencia de la musa
te pueda motivar un buen poema.

luis david

Soneto

El ritmo de tu cuerpo, amada mía,
florece entre mis manos anhelentes
que corren tus caminos delirantes
en busca de la frágil alegría.
La boca que te besa calmaría

sus ansias si tus besos susurrantes
llenaran los espacios mitigantes
del alma que se pierde en fantasías.

Tus piernas enredadas en mi alma
distraen la fortuna que me mata.
El dulce ronroneo de tu boca

trastorna mis sentidos, dicha loca,
revuelve pensamientos en la mata
de ensueño entre tus piernas que me calma.

luis david

 

Soneto

La gracia de tu amor, amada mía,
invade mil caminos escondidos,
encuentra los propósitos perdidos
volcando mis recuerdos cada día.

La gracia de tu amor es fantasía,
es fruto del propósito prohibido,
remedio del deseo contenido
que alivia de mis noches la agonía.

La gracia de tu amor es el sustento
de mi alma y de mi ser enamorado,
es nube en perpetuo movimiento,

es runa del futuro codiciado,
es juego perspicaz del pensamiento
la gracia de tu amor apasionado.

luis david

 

Coleccionista

Soy un coleccionista
de imágenes que llegan y se van;
algunas permanecen
y me acompañan por días o meses
hasta que vuelan
de puro aburridas
y desaparecen.
Si tengo suerte,
las atrapo en una hoja de papel
y las atesoro.
La codicia
me ha hecho esconder
algunas de ellas;
otras escapan en el momento
menos deseado y se ocultan
entre los versos de un poema.
Sólo la suerte me permite
pescarlas al vuelo,
envolverlas entre mis manos y
ocultarlas en el corazón.

luis david