Romance del Capitán

Oscuridad estrellada,
lluvia de brillos errantes,
vientos de la cordillera
que traen rumores de mares.
Llora la vieja mirando
lucecitas de las naves
que surcarán los océanos
hacia lejanos lugares.
Con el pecho dolorido
de recuerdos anhelantes,
retozos de noches húmedas
entre sábanas de Flandes.
Un capitán peregrino,
hombre de estampa galante,
seductor de sus ensueños
y de su cuerpo fragante,
se ha perdido en las islas,
refugio de tempestades,
con la embarcación hundida,
rotos quinientos amarres,
muerto de muerte segura,
muerto de sed y de hambre.
Años de noches de espera,
llenas de astros brillantes,
llora la vieja la pena
de su corazón amante,
quebrada su alma triste
mira los barcos que salen
cargados de oro y plata,
de suspiros susurrantes.
Ventana que mira al cielo,

luna de cuarto menguante.

luis david

Romance de la muerte de Martín Palacios

La luna flota en el manto
infinito de los cielos,
un redoble de campanas
cubre de llanto el silencio.
Aquella noche siniestra
llega Martín al encuentro
del acontecer sombrío
que asolaba sus desvelos.
Negro destino desata
la opresión de su pecho
por el nefasto conjuro
que ennegrece su cielo.
La soledad acompaña
la ruina del pensamiento,
terco delirio de brumas
llena de nubes su puerto.
Canción de pasión oscura,
copla de luto siniestro,
el coro de los presagios
cubre la voz del silencio.
Un disparo en la noche
resuena al filo del tiempo
enmarcando la caída
desolada de su cuerpo.
Ríos de grana doliente
en las baldosas del suelo
tiñen de rojo la noche,
tiñen de rojo el silencio.
Nadie supo los motivos,
nadie el feroz desconsuelo,
Martín se llevo a la tumba
el dolor de su secreto.

-Quién contará tu historia,
quién te cubrirá de rezos,
quién te llevará una rosa
al fondo del cementerio.
-Qué luna estará contigo,
en las noches del estero,
cuando tu alma doliente
vague implorando consuelo.
-Cómo encontrarás alivio
a los furores del miedo,
qué voz clamará tu canto
en las noches del desierto.

La luna flota en el manto
infinito de los cielos,
y un redoble de campanas

cubre de llanto el silencio.

luis david