Autorretrato

autorretrato

 

y fue que decidí pararme agitada ante el espejo roto y con el pincel de pelo de marta entre mis dedos intranquilos para trazar las primeras líneas insinuantes de la imagen dolorida con la que quería retratar la desnudez sangrante de mi alma rota por el recuerdo de las caricias postergadas de tu cuerpo tan lejano en su inmediatez dolorosa que marcó los surcos profundos de mi vida atribulada en esas noches de amor volátil ante la luna semioculta por las nubes de pasión desbordada que desvanecían las perlas de sudor que resbalaban entre mis pechos temblorosos y estremecidos al ritmo del gozo abrumado por la incertidumbre fatídica de un futuro inminente y odioso que rondaba mis sueños palpitantes cubriendo de dolor mi cuerpo mientras mi mente vagaba entre bosquejos difuminados por el trazo prodigioso de tus dedos embebidos de óleos terrosos que descubrían siluetas ilusorias en un lienzo inexplorado y dispuesto apenas para recibir capas y capas de colores caprichosos y aromas sensuales que se elevaban por entre los dos cuando encontrabas en mi interior la humedad voluptuosa que anegaba las paredes blancas y el piso de lajas oscuras de aquella alcoba furtiva en donde me encontré con tus manos urgentes que descubrían los valles y las montañas ocultas bajo la pátina de temores desquiciados que apretujaron mi corazón ardiente en las noches sin clemencia de la inquietud añorada por dejar desnuda mi alma ante tus ojos negros

 

luis david

De Papel I

Despues de caminar por tus caminos
hallé que las distancias son finitas,
que ahora son los círculos de siempre,
las rutas del pasado titubeante,
que vienen junto a mí, aquí a tu lado,
corriendo como ríos, como arroyos
serpentinos, al fondo de cañadas
escondidas entre los montes verdes,
entre las montañas y los barrancos
que ocultan la mirada de tus ojos
y siembran de dolor mis fantasías.

luis david

De papel II

Un trazo en el papel, luna preñada
de ojos, de recuerdos solitarios,
de misticos umbrales, de la baja
marea de mis noches y mis días.
El viento de la tarde acorralada,
elástico, sombrío y petulante,
disuelve los espejos de mi alma
borrosa como nube adormecida.
Es válido pensar que la mañana
estira la bondad del pensamiento
con sabia lentitud acostumbrada
al fárrago mortal de la costumbre.

luis david

 

Medusas

Y busqué en el fondo de la nostalgia,
en el abismo de tu aliento triste,
en la lluvia oscura que te humedece
el alma ensombrecida por la pena,
la ráfaga mortal de tu mirada,
(antiguo soliloquio arrepentido
que dicta los destinos de mi vida.)

Los sueños embrujados de mis noches
pobladas de presencias numinosas
(medusas como imágenes dolientes
que flotan al compás de las ideas
perdidas en el mar de tu recuerdo),
regresan solitarios a los míticos
refugios silenciosos de una vida
sujeta al hechizo de tu ausencia.

luis david

 

Retrato

tan sólo un rostro
un retrato,
y el enojo que me provoca
tu exigencia,
el desgaste emocional
de ser creativa,
de arrastrar
los pinceles sangrantes
sobre un lienzo vacío
que no me habla,
que no me dice
lo que necesito escuchar,
al que le arranco
secretos encerrados
entre las fibras,
entretejidos,
ocultos a mis ojos,
vibraciones
apenas perceptibles
dentro del corazón,
una fábrica de nubes.

tan sólo un rostro
un retrato,
una mirada
que se escurre entre mis manos
y deja rastros de sangre,
trazos de pena y dolor.

luis david