Incertidumbre

A fuerza de creer que te conozco
encuentro tu imagen en mis paredes,
en los muros de mi alma
y en las páginas de mi historia.

A fuerza de creer que te conozco
realizo mil acciones convencido
de estar ante el recuerdo
de tu cuerpo.

A fuerza de creer que te conozco
te beso en mis noches,
acaricio tu pelo y tu boca.

A fuerza de creer que te conozco
he borrado de mi libro
la dirección del futuro.

luis david

 

Medusa

medusa

 

Para Sandra, siempre.

Pelo de serpientes.
Cruel Medusa de belleza hipnotizadora.
Con el alma en la mano me acerco a tu santuario.
Tu mirada me aterra y me atrae.
Mi corazón ya es de piedra
desde que te imaginé desnuda ante mis ojos.
Un beso de tu boca para después morir

Imagen: Sandra Sandoval

Poema: luis david

Just in time

El tiempo corre de prisa en los últimos días.
Me levanto y me encuentro con que apenas
tengo tiempo para llegar a donde quiero ir.
Los asuntos pendientes se me han ido acumulando
de manera bochornosa por falta de tiempo.
Mis relojes se han vuelto locos,
y el sol ya no es lo que solía ser,
los días y las noches se han achatado.
Los camiones viajan más rápido
y tienden a llegar misteriosamente tarde a su destino.
Si el día sigue teniendo veinticuatro horas,
con toda seguridad alguien le ha robado
minutos esenciales a mis horas,
o tal vez, segundos imprescindibles a los minutos.
¿Y para qué querría ese alguien
atesorar tiempo robado?
¿En qué lo usaría?
¿Y qué hará con él cuando,
de modo irremediable, le comience a sobrar
y termine sus labores más temprano
y todavía le quede tiempo
en las alforjas para prestar y regalar?
Reconozco con pena que alguna vez
he perdido el tiempo…
siempre me ha intrigado que habrá sucedido con él,
¿Lo habré dejado olvidado en algún lugar?
¿Estará tirado en un parque lejano
a donde fui con toda la sana intención de perderlo?
¿Será pisoteado por la gente con prisas
que vigila su tiempo
y lo cuida administrándolo con pasión?
¿O alguien lo habrá encontrado
y lo estará malgastando en puras cosas inútiles?
Estos últimos días he estado pensando
con mucha seriedad en no levantarme por las mañanas.
¿Para qué hacerlo si indefectiblemente
me va a faltar tiempo para terminar
todo lo que tengo agendado?
Tal vez lo que necesito es tirarme en el pasto
y dedicarme a pensar en ti.
Al fin que no he hecho otra cosa todo este tiempo.

luis david

Sirena

sirena

 

La Sirena es una ola nocturna
que agita las aguas del mar fosforescente
acarreando dolor y placer.

La noche llama con sonidos sofocados

al viajero que sucumbe ante el arrullo
de la murmurante sirena.

Sombra de llanto ondulado,

lluvia de agua salada,
marina de noches eternas.

Sirena de cuerpo dorado

ofreces tu pecho flotante
a la luna del océano perdido.

luis david

Tu cuerpo me sabe a mar

Tu cuerpo me sabe a mar,
a brisas y caracolas,
y a residuos de sal.

El sol, volado de oro sorprendido en las alturas,
deslumbra mis sentidos cuando el viento cauteloso
acaricia la piel de mi espalda que se agita
en el colapso de tus besos mitigantes,
con tu boca humedecida, respiración anhelante,
y con tu cuerpo desnudo resbalando entre mis manos.

Tu cuerpo me sabe a mar,
a palmas, arena, y coco,
y a residuos de sal.

La noche, manto infinito tachonado de luciérnagas,
resguarda mi aliento primario, mi sueño impaciente,
mi canto de sonidos elementales
que se eleva hacia lo alto para rozar los astros luminosos
de la oscuridad galopante que ilumina mi vida
porque a la luz de la luna tu cuerpo me sabe amar.

luis david

 

CREDO

Creo en las noches de la montaña,

en la negra inmensidad de los cielos
y en las constelaciones eternas
que me contemplan impasibles e indiferentes.

Creo en los vientos y en las marejadas

que escriben la historia de mis litorales
y en el ocaso de las edades y los tiempos
que se ocultan en los calendarios de piedra
de mis antepasados.

Creo en el sol que aparece todas las mañanas
tras las cortinas de mi habitación
y en la luz que me despierta a tu lado.

Creo en tus ojos y en tu boca,
en el calor de tu cuerpo adormecido,
en el reflejo olivaceo de tu mirada
y en el temblor tibio de tu pecho.

Creo en tus pasos y en tus palabras,
en el sonido de tu respiración
y en las voces eternas de la soledad
que me acompaña.

luis david