Sextina

autorretrato

Desnuda me presento ante tus ojos,
sin velos, sin rubor, desierta mi alma
errante, iluminada por la luna
que asoma insegura en la línea
que traza mi pincel. Mi sombra rota
emerge entre los nubarrones negros.

Me hiere tu partida por los negros
presagios que acumula en mi alma
el ocre desbordado de la línea
grabada con buril de punta rota
que traza el vacío de mis ojos
perdidos en un rayo de la luna.

Me turba la presencia de la luna,
constante, misteriosa. Luna rota
de tanto recorrer caminos negros,
delirio de poetas en la línea
sinuosa que narra para tus ojos
la pátina sangrante de mi alma.

Desnuda en el cuerpo y el alma,
destello moribundo de mi luna
filtrado en el fondo de tus ojos,
me dejo retratar para los negros
resabios infiltrados en la rota
y cruda imperfección de una línea.

Fugaz autorretrato es la línea
de sangre que emana de los negros
abismos de mi pecho, de mi alma.
Fugaz es el reflejo de la luna
que brota con las flores de mis ojos
cansados de mirar la vida rota.

Destino extravagante es la rota
imagen ilusoria de los negros
estragos de tu amor. Desde la luna
perdida en el fondo de mi alma,
intento dibujar con esta línea
el íntimo secreto de mis ojos.

Y corre mi pincel desde la luna
de sangre, flor caída, línea rota,
desnuda mi alma ante tus ojos negros.

Autorretrato: Sandra Sandoval
luis david

 

Sextina

La oscura soledad de tu silencio
oculta las torturas de mi noche
puliendo como piedra del destino
las grietas destrozadas de mi alma.
Ay, cuándo llegará al fin la vida
que libre de penurias mi amor.

La oscura soledad de mi amor
oculta las torturas del silencio
puliendo como piedra de la noche
las grietas destrozadas del destino
Ay, cuando llegará al fin el alma
que libre de penurias esta vida.

La oscura soledad de esta vida
oculta las torturas de mi amor
puliendo como piedra del silencio
las grietas destrozadas de la noche.
Ay, cuando llegará a mí el destino
que libre de penurias a mi alma.

La oscura soledad de esta alma
oculta las torturas de mi vida
puliendo como piedra de mi amor
las grietas destrozadas del silencio.
Ay, cuando llegará al fin la noche
que libre de penurias del destino.

La oscura soledad de mi destino
oculta las torturas de mi alma
puliendo como piedra de la vida
las grietas destrozadas del amor.
Ay, cuando llegará ese silencio
que libre de penurias a la noche.

La oscura soledad de esta noche
oculta las torturas del destino
puliendo como piedra de mi alma
las grietas destrozadas de la vida.
Ay, cuando llegará a mi tu amor
que libre de penurias el silencio.

La noche que entretiene mi destino
diluye el silencio de mi alma
truncando así la vida de mi amor.

luis david

Sextina

A veces ya no sé ni qué hacer
por desembarazarme a tiempo de esta
maldita soledad llena de culpa
que causa mi delirio y que me hunde
al fondo de la vida con el negro
presagio obstinado de la muerte.

A veces he creido que la muerte
sería preferible a la culpa
de seguir vivo, atado a esta
estúpida nostalgia que me hunde.
No puedo ni pensar en qué hacer
para alejar de mí el sino negro.

A veces el futuro es tan negro
que siento que el destino se me hunde
en vorágines insaciables con esta
añoranza caprichosa de muerte
repentina, oscura, para hacer
más corto el suplicio de la culpa.

A veces me parece que la culpa
es mía, sólo mía, y la muerte
sería un refugio ante el negro
camino que se cierra y que se hunde
ante mis ojos. Cómo le voy a hacer
para zafarme a tiempo de ésta.

A veces siento que voy sólo en esta
terrible confusión, en este negro
batallar que me consume. La muerte,
presencia ominosa de la culpa,
me ronda y me acompaña para hacer
más lúgubre el silencio que me hunde.

A veces el desprecio que me hunde
anula mis esfuerzos ante el negro
propósito de ver aquí la muerte,
sentada a mi lado ante esta
herida complicada por la culpa,
… a veces ya no sé ni qué hacer.

¿Y cómo hacer para arrancarme esta
culpa que me arrastra y que me hunde
en el negro abismo de la muerte?

luis david

 

Sextina

Ayer reencontré mi vida toda
vagando en el lecho moribundo
de un río de recuerdos extraviados,
volátiles, eternos, suspendidos
entre la vida misma y la muerte.
Qué fácil es tener la fe perdida.

Y dando ya mi lucha por perdida,
fue inútil pretender así que toda
la brega de mi ente moribundo
hallase los esfuerzos extraviados,
y plena de alientos suspendidos
burlara los confines de la muerte.

Y al ver la cercanía de mi muerte,
teniendo la esperanza ya perdida,
lloré mi soledad, mi ansia toda,
mi íntimo despecho moribundo.
Los últimos deseos extraviados
resumen mis anhelos suspendidos.

Y así pasó el momento. Suspendidos
mis postreros ocasos por la muerte,
dejé de respirar, porque perdida
la confianza en mi fuerza, llegó toda
la ríspida inquietud del moribundo
de fríos estertores extraviados.

Los breves, fraternales, extraviados
instantes de arrebatos suspendidos
no alejan los dominios de la muerte
y muero de aflicción pues ya perdida
la gracia que bendice y brinda toda
la ruina de mi cuerpo moribundo,

suspiro en mi lecho, moribundo.
Empeño mis recuerdos extraviados,
y atado a mis afanes suspendidos
pretendo esconderme de la muerte,
pretendo rescatar la fe perdida,
pretendo revivir mi vida toda.

Suspendidos mis versos extraviados,
mi canto moribundo y mi muerte,
perdida ya está mi alma toda.

luis david