Vírgenes Aureoladas

virgenes-aureoladas

 

Sálvame del tormento,
Oh, Señora de la Noche,
alivia las tempestades
que a mi alma sobrecogen.
Deciende hasta los lugares
donde mi llanto se pose,
libera mis ataduras,
dale alivio a mis dolores.
Sembrado está el camino
de espinos y rencores,
de llantos, deseperanzas,
que mi corazón corroen.
Destruye a los enemigos
que a mi destino se oponen,
y líbrame, oh, Señora,
del reino de los horrores.

Madonna con Niño: Miguel Cevallos
luis david

 

Soneto

La noche ya se adueña del pasado
cubriendo con su manto los ensueños
de múltiples aristas cuyos dueños
evocan la nostalgia de tus fados.

 

Son sólo evocadores ignorados
que cumplen con premura sus empeños
de hallarle un destino a tus sueños,
tus risas, tus cariños, tus enfados.

Qué gano con buscar si no te encuentro
al lado de mis noches y mis días,
qué gano si algunas alegrías

las llevo muy perdidas en mi centro,
al fondo de las vagas utopías
que vuelan conmovídas a tu encuentro.

luis david

De Papel I

Despues de caminar por tus caminos
hallé que las distancias son finitas,
que ahora son los círculos de siempre,
las rutas del pasado titubeante,
que vienen junto a mí, aquí a tu lado,
corriendo como ríos, como arroyos
serpentinos, al fondo de cañadas
escondidas entre los montes verdes,
entre las montañas y los barrancos
que ocultan la mirada de tus ojos
y siembran de dolor mis fantasías.

luis david

De papel II

Un trazo en el papel, luna preñada
de ojos, de recuerdos solitarios,
de misticos umbrales, de la baja
marea de mis noches y mis días.
El viento de la tarde acorralada,
elástico, sombrío y petulante,
disuelve los espejos de mi alma
borrosa como nube adormecida.
Es válido pensar que la mañana
estira la bondad del pensamiento
con sabia lentitud acostumbrada
al fárrago mortal de la costumbre.

luis david

 

Soneto

Y puestos a jugar perdí las llaves
que guardan los secretos de tu alcoba,
las gotas de sudor en nuestros cuerpos
y el mítico aroma del placer.

Y así me dediqué a lo que sabes,
mi aliento convertido en fumarola
perdida en el marasmo de tus besos,
hermética nostalgia de tu ser.

Y luego de beber en tus rendijas
la savia que me habías prometido,
flotó mi pensamiento hasta los montes

de fuego en la humedad de las caricias
ocultas en el cuenco de tu ombligo
y puestas a dormir en mis amores.

luis david

 

Medusas

Y busqué en el fondo de la nostalgia,
en el abismo de tu aliento triste,
en la lluvia oscura que te humedece
el alma ensombrecida por la pena,
la ráfaga mortal de tu mirada,
(antiguo soliloquio arrepentido
que dicta los destinos de mi vida.)

Los sueños embrujados de mis noches
pobladas de presencias numinosas
(medusas como imágenes dolientes
que flotan al compás de las ideas
perdidas en el mar de tu recuerdo),
regresan solitarios a los míticos
refugios silenciosos de una vida
sujeta al hechizo de tu ausencia.

luis david

 

De Nostalgias

Estás presente en el viento
que baja de la montaña
y en el calor que me arropa
con el sol de la mañana.
Te siento en noches de luna,
soledades estrelladas
en los dominios silentes
de infinitas miradas.
Estás presente en los sueños
que en tu pecho me regalas,
viejos marinos cansados
entre tus mares naufragan.
Te siento en las humedades
que de tus ojos resbalan,
gotas de luna y de noche
que ruedan sobre tu cara.

Ay de mí. Ay de mi vida.
Sombras de penas aladas,
que siempre buscan la ruta
en la luz de tu mirada.

luis david

 

Retrato

tan sólo un rostro
un retrato,
y el enojo que me provoca
tu exigencia,
el desgaste emocional
de ser creativa,
de arrastrar
los pinceles sangrantes
sobre un lienzo vacío
que no me habla,
que no me dice
lo que necesito escuchar,
al que le arranco
secretos encerrados
entre las fibras,
entretejidos,
ocultos a mis ojos,
vibraciones
apenas perceptibles
dentro del corazón,
una fábrica de nubes.

tan sólo un rostro
un retrato,
una mirada
que se escurre entre mis manos
y deja rastros de sangre,
trazos de pena y dolor.

luis david

Soneto

Tan sólo una imagen callejera
y el mudo resplandor que de tu ausencia
resbala entre los ríos de elocuencia
y nutre la mirada pasajera.

Intenso crepitar de una quimera
que abraza los rescoldos de tu esencia,
la sombra singular de tu presencia,
la triste mansedumbre de la espera.

Un rostro, una calle, un retrato
que llena con destellos el camino.
Absurda soledad, espejo ingrato,

fulgor crespuscular de mi destino.
Salina ambigüedad, rumor marino
y lento batallar de mi arrebato.

luis david