La noche esconde mi sueño
en los linderos del alma,
donde duermen escondidas
las piltrafas de la fama.
Triste vigilia doliente
la oscuridad me regala
cuando las sombras deambulan
en los patios de mi casa.
-Mira que ya quiero verte,
que mi corazón te llama,
ven que la noche transcurre
y no concilio la calma.
Mira que mis manos tiemblan
al contemplarte, cigala,
dame tu rostro, morena,
mira que la noche es larga.
Triste soledad, penumbra
que obnubila la mirada
de la imagen que se filtra
a través de la ventana.
La luna yace dormida
en los reflejos del agua,
luz que navega en el tiempo
imperturbable del alba.
-Ven a mis brazos, morena,
dame tu existencia alada,
llévame a tu cuerpo dulce,
lléname de luz el alma.
Llévame a jugar contigo
por los bordes de tu cama,
déjame besar tu boca,
mira que la noche es larga.
luis david