Tania

Desde lo alto del monte
vas triunfando, guerrillera,
la conquista de la luna,
la cañada y las estrellas.
En la ribera del río
atraviesas, centinela,
como el puma en la montaña,
la oscurecida arboleda.
El viento desconcertado
con tu rostro juguetea,
desordenando sin pausa
los hilos de tu melena.
El brillo de tu mirada
avizora la frontera,
el filo del horizonte
con la sonrisa dispuesta.

Tania que luchas de frente
por la libertad que acecha
nuestro futuro imperioso
y el calor de tu alma buena.

luis david

No Se Olvida

Ni toda la lluvia pudo
borrar el rastro de muerte,
lavar el llanto y los gritos,
cruento dolor que se cierne
sobre los ojos cerrados,
sobre la plaza doliente.

Bajo las ruinas se oculta
nuestro pasado y presente,
nuestro tributo de sangre,
ríos que manan, torrentes
de soledad y de azoro,
y de terror impotente.

El tableteo de las balas,
sordo penar que me hiere,
penetra sobre los cuerpos,
que se amontonan inertes,
…ni toda la lluvia pudo
borrar el rastro de muerte.

luis david

 

Mercedes Sosa 1935-2007

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No dejes de cantar Mercedes mía,
no dejes de cantar que estoy de luto,
no dejes que te imponga su estatuto
de pena y de silencio tu agonía.

No deja de llorar el alma mía
al borde del silencio absoluto,

sin voces que eleven su tributo
al canto de tu vida y fantasía.

El manto de tu luna tucumana
envuelve con la luz de tu sonrisa
el brillo de tu voz americana,

y enmedio del murmullo de tu brisa
el canto de tu voz que nos proclama
el viento, la montaña y tu sonrisa

luis david

La Última Fotografía de Don Plutarco

No es cierto que vengamos a este mundo a vivir.
Tan solo vinimos a soñar.

Poema Nahuatl.

Ahora que estuve en Morelia, me contaba Pancho que existe una tradición judía que dice que cuando un hombre muere y desea entrar al cielo debe aprobar un examen. El examen es muy simple y consiste en responder a una pregunta que le hace Dios en persona:

– “¿Y qué te pareció mi mundo?”

Si la respuesta es del tipo de: -“Yo me lo pasé muy bien…, hice lo que quería hacer…, disfruté la vida y la viví plenamente.”- entonces Dios abre la puerta y permite la entrada del solicitante. Si, por el contrario, la respuesta es una serie de quejas: -“Sufrí mucho…, es un valle de lágrimas…, todo me salió mal y demás etcéteras.” – entonces Dios cierra la puerta y expulsa al quejoso rumbo al infierno.

Hace ya muchos años, cuando conocí a la familia Figueroa Estrada, me sorprendió observar en ellos algunos rasgos de carácter contradictorios y no siempre complementarios. Por un lado la influencia de Doña Carmen que manifiestan en una generosidad sin límites, una gran bondad y compasión hacia los demás, un desprecio mortal hacia el dinero, aunado a una facilidad pasmosa para dar sin condiciones y una incapacidad congénita para decir “no”; además, una buena dosis de paranoia que los hace ver conjuras a diestra y siniestra. Por el otro lado, un carácter fuerte e irascible y una terquedad a toda prueba que vuelve conflictivas sus relaciones entre ellos y con los demás; también una preocupación sincera por toda situación social y una avidez por el estudio y la cultura, y, sobre todo, un buen sentido del humor. Rasgos, sin duda, heredados o aprendidos de Don Plutarco.

Ahora que tuvimos en mi familia el privilegio de convivir con el abuelo en sus últimos días, nos encontramos con un hombre cansado, disminuido y en franco declive físico y mental, y aun así, lleno de planes y amor por la vida. Él quería pasar su enfermedad lo más rápido posible para dedicarse a lo suyo, a lo que amaba. Deseaba continuar trabajando para su comunidad y recuperar fuerzas para seguir cuidando su jardín y sus árboles.

Se notaba muy poco su presencia porque sobrellevó su enfermedad con una dignidad y una disciplina espartana. Requería poco, y se adaptaba totalmente a los modos y horarios de la familia. Ocupaba el menor espacio posible, siempre estaba de buen humor y disfrutaba agradecido lo que se le ofrecía. Se mostró cariñoso, afable y respetuoso.

Hablaba poco y, sólo si se le preguntaba, contaba algo de lo que hacía en su pueblo. Disfrutaba de trabajar para los demás. Era un líder nato y era querido y respetado por su gente.

Era más famoso de lo que tal vez muchos sepan. Recuerdo una anécdota que me platicó alguna vez en que vino a visitarnos. En una ocasión llegó a Oaxaca una pareja de investigadores alemanes (esposos ellos) para hacer un estudio sociológico de los pueblos indígenas del rumbo. De alguna manera llegaron a Juxtlahuaca y, desde luego, Don Plutarco fue designado para guiarlos. Los llevó a conocer los lugares importantes de la región y les explicó, con lujo de detalles, las características singulares de la identidad de los pueblos de México. Sin saber cómo ni cuándo, terminaron hablando de la participación de Alemania en la segunda guerra mundial (su mero mole) y aquí empezó lo bueno. Los sorprendió con una cátedra de historia y economía política que nunca esperaron escuchar en México y menos aun, en boca de un indio oaxaqueño.
 
– “A nosotros nos enseñan la historia de otro modo” – le dijeron

– “Pues tienen que estudiar más” –les respondió él.

Lo que más les asombró fue cuando les dijo que quería ir al Berlín Oriental de aquel entonces porque le interesaba visitar Treptow Park.
 
– “¿Usted conoce Treptow Park? – le preguntaron incrédulos.

– “Claro que no” – les dijo- “Por eso quiero ir.”

Y entonces les comenzó a describir la ruta al parque desde la Puerta de Brandeburgo, dibujándoles el parque mismo punto por punto con cada uno de detalles que lo rodean y, presidiendo el conjunto, el gigantesco monumento al ejército liberador soviético.

No se lo podían creer. Ampliaron el sentido de su investigación y se dedicaron a entrevistarlo y a filmarlo para llevar todo eso a Alemania. Cuando se tuvieron que ir, lo invitaron a su país, con gastos pagados, para llevarlo a conocer Berlín y, desde luego, Treptow Park y no quiso acompañarlos porque le daba miedo volar.

Tiempo después le escribieron y le contaron que era todo un éxito en las academias germanas. Presentaron sus filmaciones donde, de viva voz y desde la campiña oaxaqueña, les enseñaba historia alemana a los alemanes. De ese tamaño era el señor.

Don Plutarco hizo cosas que nos pueden parecer buenas o malas a cada uno de nosotros. Sin embargo, lo que hizo allí está, y toca a nosotros elegir cómo lo queremos recordar. Yo me quedo con la imagen del Plutarco guasón, sabio, valioso, trabajador y culto que siempre fue. Lo otro… es muy suyo y a estas alturas ya ni cuenta. Cada cual tendrá que luchar contra sus propios demonios para reconciliarse con esa parte del pasado, que está allí y que no tiene por qué seguir siendo presente ni definir el futuro.

Fue un hombre congruente que eligió su manera de vivir y asumió las consecuencias de sus decisiones. De cualquier manera manejaba un enorme arsenal ideológico para justificar cada uno de sus actos y siempre creyó estar en lo correcto. Lo único que lo fastidiaba un poco era la idea de que su familia no lo entendía ni lo quería lo suficiente. Estaba orgulloso de sus hijos y sentía una profunda admiración por ellos. Cada vez que tenía la oportunidad lo manifestaba así.

Murió como vivió: a gran velocidad. Su trámite final lo resolvió en 24 horas. Pasó sus últimos momentos en la carretera y con el acelerador a fondo. Viajó en ambulancia y en carroza, pero… siempre aplutarcado.

Y como dijo Pancho: de una cosa podemos estar seguros, sin duda Don Plutarco aprobó su examen.

Ésta es la última fotografía del buen Lobich. Está cargando a mi nietecita Kamila y no deja de ser curioso ver allí representada una ley inexorable de la condición humana: una generación llega y otra se va.

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luis david

Gerardo Ma.

Gerardo Ma.

Los amigos que conocemos
son almas con las que convivimos
en otras vidas.
Así que, qué importa si sólo
las vimos una vez.

George Harrison

Recuerdo que eran los tiempos heroicos de las batallas contra el desafuero de Andrés Manuel y la adrenalina política estaba a tope. Me inscribí en el foro Dinero de Enrique Galván Ochoa, de la Jornada, para subir un sesudo artículo que escribí como respuesta a un editorialista del Diario Milenio. Ya allí, me dediqué revisar lo que escribían los otros foristas y me llamó la atención uno de ellos que tenía nombre como de personaje de telenovela y que estaba en todas partes, participaba de manera muy activa y lo hacía de un modo bien divertido. Sus comentarios eran en extremo incisivos, gozaba haciendo rabiar a los pocos priistas o panistas (¿qué no es lo mismo?) que se atrevían a merodear por allí y lo hacía de forma implacable. Lo suyo, lo suyo, era chingar al prójimo.

Enrique quiso crear dentro del foro una especie de blog, donde algunos foristas escogidos podrían escribir sobre los temas de su predilección, tal vez alguna afición particular, y que no tratarían necesariamente de política. Por una razón medio nacionalista, un grupo de notables decidió que la palabra «blog» no expresaba algo concreto en español y entonces decidieron castellanizarla creando el neologismo «belogía»… que tampoco decía algo a los hispanoparlantes.

Pues bien, uno de los tres foristas destacados que fue elegido para escribir las primeras belogías fue Gerardo Ma. Aguilar Tagle, que se reventó un artículo titulado «Eros y Rocanrol» en el que hablaba de la carga erótica del Rock tomando como paradigma la música de Frank Zappa. (Ya en los comentarios a su belogía terminó entusiasmado hablando de la Sonora Santanera y recitando «La Boa».)

Gerardo le entraba a todo y cuando alguien subió la pregunta sobre la existencia de Dios, se despachó con la cuchara grande haciendo rabiar a los creyentes. Ya en el paroxismo, uno de los participantes le dijo que cómo era posible que negara laexistencia de Dios siendo músico si la música era un don divino. Gerardo le contestó que él no era músico y que lo más que sabía eran tres pisadas en la guitarra para tocar «Página Blanca.»

Era todo un personaje y yo quería ser su amigo. Alguien lo quiso molestar diciéndole que no era muy original y que en la foto del perfil de su belogía había tratado de imitar una portada de U2. Gerardo respondió que U2 no era de sus grupos preferidos y que en todo caso se hubiera vestido de Sheik Yerbouti, como Zappa. Yo intervine para decirle que si él se vestía de Sheik, entonces yo me disfrazaría de la araña de ultratumba de Hot Rats. Allí nació la amistad.

Entonces empezamos a coincidir en nuestros debates y a dejarnos comentarios. Teníamos posiciones muy similares, así que era muy fácil estar de acuerdo, ponerme de su lado y apoyarlo en su cruzada contra la reacción. Porque lo suyo era como un apostolado.

Yo había iniciado «la Página de Contreras» para ir almacenando mis artículos y mis intervenciones en el foro. Al poco tiempo Gerardo y Agustín, su gemelo precioso, iniciaron los suyos y acostumbrábamos visitarnos para darnos mutuos guayabazos. Y la amistad fue creciendo.

El día 13 de Diciembre del 2005 nació mi nietecito Karlo y envié un correo a los amigos anunciando la buena nueva y Gerardo subió en el blog de Tlacuiloco una «piñeta» con un angelito de la guarda dedicado al bebé. Me enternecí hasta las lágrimas y le pedí el original a cambio de una paella en Tlaxcala. Accedió y lo más difícil fue encontrar la fecha propicia para el intercambio. Pasó más de medio año antes de que pudiéramos reunirnos y conocernos personalmente en persona.

Llegó acompañado del amor de su vida, la hermosa Marugenia, y fue como si ya nos conociéramos desde siempre. Platicamos, preparamos la paella y nos pasamos un fin de semana de antología. Luego me confesaría que le costó trabajo aceptar la invitación porque en esos días corría la noticia de un tipo en Hamburgo que invitó a su amigo a cenar y se lo comió.

Después vinieron las elecciones y el fraude electoral. Gerardo y yo nos organizamos para asistir juntos a las asambleas y marchamos y dormimos en el Paseo de la Reforma y asistimos al grito de los rebeldes y compartimos toda la jornada en compañía de Hila, Elisa, Rovan, Gabba, Áxel, Mar, Judith, Iván ,  y una multitud interminable.

Y de un momento a otro todo cambió. Se hartó de sus valiosos blogs y los borró. A los pocos días pensó que no estaba tan harto y los volvió a hacer, pero ya no pudo rescatar los anteriores. Fue una temporada rara. Algo lo volvía inestable. De repente subió un dramático anuncio en su blog en el que nos avisaba que las cosas no estaban bien.


A partir de aquí todo fue caos. Noticias confusas nos hacían temer lo peor. Gerardo necesitaba atención urgente. Gerardo fue a Acapulco para operarse. Gerardo, por fin, se operó y le costó mucho trabajo salir adelante. Solo la compañía y los cuidados amorosos de Maru y sus hijos parecían ayudar. Aún así, su sentido del humor negro se mantenía vivo y se divertía aterrorizándonos con las fotografías de sus heridas.

El pasado 18 de noviembre volvimos al zócalo de la Ciudad de México para la Convención Nacional Democrática y quedamos de encontrarnos allí pero ya no pudo ir. Su estado de salud estaba muy deteriorado y no tenía la energía suficiente para estar en la bola.

Decidió regresar a Acapulco buscando un clima más benigno para sus dolencias y para refugiarse en el amor de su familia. Me escribió una carta muy cariñosa avisándome su decisión y subió un post dónde parecía despedirse de todos. Agradecía la toalla de las Chivas que le regalé y que veneraba como al Manto Sagrado.

De pronto me enteré que mi querido amigo Gerardo había ganado su pase a la inmortalidad. Cuando hablé con Maru no pude evitar el llanto. Nos fuimos de volada a México con Iván y allá nos encontramos con Axel y la hermosa Monik, con Colibrí y el buen Serch, con Elisa y con Hilda… y se nos hizo conocer al escurridizo Agustín.

Ya lo lloramos. Acompañamos a Maru, Jerry y Ale. Platicamos y nos reimos con sus anécdotas. Cenamos unos riquísimos pambazos que preparan en la Escandón y que nos invitó Tino. Nos atendió Luze y pasamos toda la tarde y parte de la noche hablando del Tlacuilo. Fue todo un ritual que nos permitió despedirnos de él para poder enfrentar lo cotidiano de nuevo.

Hoy todos estamos dedicados a lo nuestro y quizás sea lo mejor, pero hay algo intrínsecamente perverso en todo esto… sigo creyendo que la gente a la que amamos debería ser inmortal. Tal vez él ya lo sea.

Descansa en paz, querido Gerardo.

luis david

Andar

luto

Es que hoy estoy de luto…

es tanto el dolor
y tan poco el tiempo
para sentirlo…Hay dolores que pudren el alma,
pero cómo hacer para entenderlo
si mañana va a salir el sol
y los días se van a suceder
uno a otro,
sin haberse enterado
de tu partida.

Y ante quién hay que protestar
por esto.

Y con quién voy a caminar
y a recorrer las calles
si en la multitud faltas tú.

No sé que decir…
es que hoy estoy de luto
y no sé hacia dónde voltear.

Viñeta: Gerardo Ma. Aguilar Tagle
luis david

BIP

bip

A Marcel Marceau (1923 – 2007)
In Memoriam

El silencio se apodera de mis sueños.
La mañana estaba llena de presagios
ominosos, contundentes: solitarios
estallidos de dolor en el sendero.

Una estrella de la noche del estero
es la luz que ilumina el escenario
ya vacío, olvidado, innecesario,
donde moran los silencios embusteros.

Un sin fin de mariposas y palomas
se desprenden de tus manos apagadas
y aletean en las ráfagas del viento

que se llena de fantásticos aromas
arrastrando de regiones olvidadas
el sonido de las voces del silencio.

viñeta: Gerardo Ma. Aguilar Tagle «Tlacuiloco»
soneto: luis david