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Ofrenda

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En el altar de los muertos
reviven nuestras historias,
regresan pasadas glorias
de vagar por los desiertos.
Y de algo estamos ciertos,
en estas tierras benditas
no olvidamos las cuitas
con tanta celebración:
es pura salutación
y loor a las visitas.

luis david

 

Arlequín con sol

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Para mi hermano Victor
Y qué son sesenta años
sino el principio de algo,
te has convertido en hidalgo
sin adherirte a rebaños.
Han sido tantos peldaños
cuesta arriba y cuesta abajo,
vivir con mucho trabajo
para llegar a una meta:
es una vida completa,
un camino sin atajo.

Tantos recuerdos guardados
en la memoria del tiempo,
y a pesar de contratiempos
son muchos puentes cruzados.
Los destinos remendados
nos han mantenido cerca
y cada vuelta de tuerca
ha sido una aventura,
y es que, Victor, por ventura
siempre el amor nos acerca.

luis david

La Última Fotografía de Don Plutarco

No es cierto que vengamos a este mundo a vivir.
Tan solo vinimos a soñar.

Poema Nahuatl.

Ahora que estuve en Morelia, me contaba Pancho que existe una tradición judía que dice que cuando un hombre muere y desea entrar al cielo debe aprobar un examen. El examen es muy simple y consiste en responder a una pregunta que le hace Dios en persona:

– “¿Y qué te pareció mi mundo?”

Si la respuesta es del tipo de: -“Yo me lo pasé muy bien…, hice lo que quería hacer…, disfruté la vida y la viví plenamente.”- entonces Dios abre la puerta y permite la entrada del solicitante. Si, por el contrario, la respuesta es una serie de quejas: -“Sufrí mucho…, es un valle de lágrimas…, todo me salió mal y demás etcéteras.” – entonces Dios cierra la puerta y expulsa al quejoso rumbo al infierno.

Hace ya muchos años, cuando conocí a la familia Figueroa Estrada, me sorprendió observar en ellos algunos rasgos de carácter contradictorios y no siempre complementarios. Por un lado la influencia de Doña Carmen que manifiestan en una generosidad sin límites, una gran bondad y compasión hacia los demás, un desprecio mortal hacia el dinero, aunado a una facilidad pasmosa para dar sin condiciones y una incapacidad congénita para decir “no”; además, una buena dosis de paranoia que los hace ver conjuras a diestra y siniestra. Por el otro lado, un carácter fuerte e irascible y una terquedad a toda prueba que vuelve conflictivas sus relaciones entre ellos y con los demás; también una preocupación sincera por toda situación social y una avidez por el estudio y la cultura, y, sobre todo, un buen sentido del humor. Rasgos, sin duda, heredados o aprendidos de Don Plutarco.

Ahora que tuvimos en mi familia el privilegio de convivir con el abuelo en sus últimos días, nos encontramos con un hombre cansado, disminuido y en franco declive físico y mental, y aun así, lleno de planes y amor por la vida. Él quería pasar su enfermedad lo más rápido posible para dedicarse a lo suyo, a lo que amaba. Deseaba continuar trabajando para su comunidad y recuperar fuerzas para seguir cuidando su jardín y sus árboles.

Se notaba muy poco su presencia porque sobrellevó su enfermedad con una dignidad y una disciplina espartana. Requería poco, y se adaptaba totalmente a los modos y horarios de la familia. Ocupaba el menor espacio posible, siempre estaba de buen humor y disfrutaba agradecido lo que se le ofrecía. Se mostró cariñoso, afable y respetuoso.

Hablaba poco y, sólo si se le preguntaba, contaba algo de lo que hacía en su pueblo. Disfrutaba de trabajar para los demás. Era un líder nato y era querido y respetado por su gente.

Era más famoso de lo que tal vez muchos sepan. Recuerdo una anécdota que me platicó alguna vez en que vino a visitarnos. En una ocasión llegó a Oaxaca una pareja de investigadores alemanes (esposos ellos) para hacer un estudio sociológico de los pueblos indígenas del rumbo. De alguna manera llegaron a Juxtlahuaca y, desde luego, Don Plutarco fue designado para guiarlos. Los llevó a conocer los lugares importantes de la región y les explicó, con lujo de detalles, las características singulares de la identidad de los pueblos de México. Sin saber cómo ni cuándo, terminaron hablando de la participación de Alemania en la segunda guerra mundial (su mero mole) y aquí empezó lo bueno. Los sorprendió con una cátedra de historia y economía política que nunca esperaron escuchar en México y menos aun, en boca de un indio oaxaqueño.
 
– “A nosotros nos enseñan la historia de otro modo” – le dijeron

– “Pues tienen que estudiar más” –les respondió él.

Lo que más les asombró fue cuando les dijo que quería ir al Berlín Oriental de aquel entonces porque le interesaba visitar Treptow Park.
 
– “¿Usted conoce Treptow Park? – le preguntaron incrédulos.

– “Claro que no” – les dijo- “Por eso quiero ir.”

Y entonces les comenzó a describir la ruta al parque desde la Puerta de Brandeburgo, dibujándoles el parque mismo punto por punto con cada uno de detalles que lo rodean y, presidiendo el conjunto, el gigantesco monumento al ejército liberador soviético.

No se lo podían creer. Ampliaron el sentido de su investigación y se dedicaron a entrevistarlo y a filmarlo para llevar todo eso a Alemania. Cuando se tuvieron que ir, lo invitaron a su país, con gastos pagados, para llevarlo a conocer Berlín y, desde luego, Treptow Park y no quiso acompañarlos porque le daba miedo volar.

Tiempo después le escribieron y le contaron que era todo un éxito en las academias germanas. Presentaron sus filmaciones donde, de viva voz y desde la campiña oaxaqueña, les enseñaba historia alemana a los alemanes. De ese tamaño era el señor.

Don Plutarco hizo cosas que nos pueden parecer buenas o malas a cada uno de nosotros. Sin embargo, lo que hizo allí está, y toca a nosotros elegir cómo lo queremos recordar. Yo me quedo con la imagen del Plutarco guasón, sabio, valioso, trabajador y culto que siempre fue. Lo otro… es muy suyo y a estas alturas ya ni cuenta. Cada cual tendrá que luchar contra sus propios demonios para reconciliarse con esa parte del pasado, que está allí y que no tiene por qué seguir siendo presente ni definir el futuro.

Fue un hombre congruente que eligió su manera de vivir y asumió las consecuencias de sus decisiones. De cualquier manera manejaba un enorme arsenal ideológico para justificar cada uno de sus actos y siempre creyó estar en lo correcto. Lo único que lo fastidiaba un poco era la idea de que su familia no lo entendía ni lo quería lo suficiente. Estaba orgulloso de sus hijos y sentía una profunda admiración por ellos. Cada vez que tenía la oportunidad lo manifestaba así.

Murió como vivió: a gran velocidad. Su trámite final lo resolvió en 24 horas. Pasó sus últimos momentos en la carretera y con el acelerador a fondo. Viajó en ambulancia y en carroza, pero… siempre aplutarcado.

Y como dijo Pancho: de una cosa podemos estar seguros, sin duda Don Plutarco aprobó su examen.

Ésta es la última fotografía del buen Lobich. Está cargando a mi nietecita Kamila y no deja de ser curioso ver allí representada una ley inexorable de la condición humana: una generación llega y otra se va.

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luis david

Ecos antrobióticos

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Así que se nos va la Antrobiótica,
exótica pulsión de la estética
herética, ritual y apologética,
poética, virtual y anecdótica.
Hipnótica pitanza pantagruélica,
famélica hambruna escolástica
monástica, crucial y onomástica,
gimnástica y de suyo aristotélica.
Angélica cultura gastronómica,
atómica la nota periodística,
holística verdad enciclopédica
y médica googleada económica,
es cómica taquiza medio mística

o artística receta casi védica.

Viñeta: Leyendo Antrobiótica en Papel
Autor: Gerardo María Aguilar Tagle #Tlacuiloco»
Soneto: luis david

Un Caso Para La Araña

Gerardo me contó que tenía un hermano gemelo y según esto, era alguien muy importante para él y, en cierto modo, contraparte o complemento de mi amigo. En lo exterior eran casi idénticos, pero lo interior los delataba. Uno era impulsivo y el otro sereno; uno era pareja amorosa y estable y el otro capaz de enredarse con el mismísimo Satanás. El uno alegre y desenfadado y el otro taciturno y tormentoso. Gerardo era directo en el decir y Agustín atrapado de manera hiperbólica en su amor por el lenguaje. Lalo era visceral y Tino muy noble. Pero eso sí, los dos eran mentirosos de tiempo completo.

Al terminar la primera asamblea a la que convocó Andrés Manuel en el Zócalo del D. F. para iniciar la Resistencia contra el fraude electoral y después de unas cervezas en la Buenos Aires, nos invitó Gerardo a su casa para conocer a Agustín, su gemelo precioso. Y allá fuimos Gaby, Colibrí, Ayla (Ay, la Ayla), Iván y yo, todos emocionados. Antes de llegar pasamos a comprar hamburguesas y Lalo puso especial cuidado en escoger la que sería para Tino (siempre hacía lo mismo cuando se trataba del Agus.)

Y que llegamos a la casa y que ponemos la mesa y que repartimos las hamburguesas y que se desaparece Gerardo con una y que regresa para decirnos que Agustín se sentía indispuesto y que se disculpaba por no aparecer ante nosotros ni para saludar y que se iba a comer la hamburguesa en la oscura soledad de sus pensamientos. Y eso fue todo.

Ni modo, pensamos, será para la próxima.

En la efervecencia de esos días, Agustín se aparecía por los blogs para participar en las discusiones, a ratos entusiasmado y a ratos pesimista, y siempre quedaba de encontrarse con nosotros en la próxima manifestación y hasta habló de ser miembro Honoris Causa del plantón porque pasaba por allí todos los días. De cualquier manera, nunca lo vimos en carne y huesos.
Empecé a tener fundadas sospechas de que Tino, el famoso gemelo precioso, era un cuento de mi amigo Gerardo, que para eso de la creatividad se pintaba solo.

Cuando asistimos con Maru y Gerardo al Grito de los Rebeldes en el Zócalo de la ciudad de México, la noche del 15 de Septiembre, Gaby y yo terminamos en su casa para platicar un rato y conocer a Agustín que, de nueva cuenta, se encontraba indispuesto y tan tán.

¡Que no había manera… Joder!

Por otro lado, me comentaba Colibrí, mi amada sobrina, que cuando ella lo buscaba en Ruta 61, siempre era justamente el único día del año en que Tino había faltado a sus obligaciones. Extraño, muy extraño.

A cada paso confirmábamos la no-existencia del susodicho.

Yo sabía, porque Lalo lo mencionaba aunque no viniera al caso, que Agustín ocupaba en un lugar muy especial en su corazón y a ratos parecía que lo ocupaba completito. Esto último me parecía lo más real, porque yo ya sabía que eran uno solo.

Empecé a tener graves problemas existenciales con la paradoja de los gemelos y los espejismos y llegué a aventurar varias hipótesis:

1. Son dos
2. Es uno con problemas de personalidad.
3.
El asunto no es que sean uno solo sino, a saber, cuál es el verdadero.
4.
Ninguno existe y alguien nos toma el pelo.
5. Esto es un compló.

De cualquier manera los llegué a querer mucho y a encariñarme tanto con ese juego de los espejos que cuando Axel me avisó de la muerte de Gerardo me solté llorando. Corrimos con Iván a Mexico para acompañar a Maru y a la familia y, para variar, Agustín no estaba en casa.

Allí estuvimos platicando un buen rato con los cuates y, de pronto, que se va apareciendo…

¡Nunca me hagan eso!… Si a éste ya lo lloré.

Durante la misa-concierto de homenaje en Ruta 61 pude confirmar todas mis sospechas.

Ahora sé que aquí hay gato encerrado.

Pero yo soy muy listo y a mí no me la pegan: Gerardo se comía las hamburguesas de Agustín… ¿O Agustín las de Gerardo?… Yo ya no sé.

luis david

 

Música Concreta

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Ahora que nos despidió el año con la noticia sobre la muerte del gran Karlheinz Stockhausen (1928 – 2007), recordé que mi primer acercamiento con la música concreta fue a través de algunas canciones de Los Beatles en las que John Lennon, debidamente asesorado por George Martin, hacía cosas raras manipulando las cintas de grabación y obtenía resultados en verdad buenos. La culminación de todo esto fue la pieza Revolución No. 9 que todavía estoy descifrando.

Eran los años de mi tierna juventud cuando en el Museo de Arte Contemporáneo de Morelia anunciaron una serie de conciertos para celebrar uno de sus aniversarios. Mis cuates y yo decidimos asistir a todos y armamos la palomilla para llegarle.

Hubo de todo: Rock, Blues, Jazz, Cuarteto de Cámara, Folklore Michoacano (que está de lujo) y un Recital de Música Concreta para Guitarra.

¿Un Recital de Música Concreta para Guitarra? Y eso qué es.

Pues nada, que nos ponemos de acuerdo para asistir y que ganamos lugar hasta adelante usando nuestra mejor cara de intelectuales esnobs (¿hay de otros?)

Salió el guitarrista y ocupó su lugar en el escenario y, sin decir agua va, que suelta una nota discordante seguida de otra y otra más y otras dos, y así nos tuvo por espacio de hora y media hasta que se levantó e hizo una profunda reverencia para que lo aplaudiéramos a rabiar.

Salimos del concierto con aire de perplejidad, mirándonos a las caras y tratando de emitir un comentario inteligente, con la seguridad de haber visto el traje nuevo del emperador.

Por fin, uno de mis cuates (el más tonto… ¡Obvio!), se atrevió a decir: “¡No mamen, ésas son chingaderas! A ese cabrón se le fue toda la función en afinar la pinche guitarra.”

luis david

 

Gerardo Ma.

Gerardo Ma.

Los amigos que conocemos
son almas con las que convivimos
en otras vidas.
Así que, qué importa si sólo
las vimos una vez.

George Harrison

Recuerdo que eran los tiempos heroicos de las batallas contra el desafuero de Andrés Manuel y la adrenalina política estaba a tope. Me inscribí en el foro Dinero de Enrique Galván Ochoa, de la Jornada, para subir un sesudo artículo que escribí como respuesta a un editorialista del Diario Milenio. Ya allí, me dediqué revisar lo que escribían los otros foristas y me llamó la atención uno de ellos que tenía nombre como de personaje de telenovela y que estaba en todas partes, participaba de manera muy activa y lo hacía de un modo bien divertido. Sus comentarios eran en extremo incisivos, gozaba haciendo rabiar a los pocos priistas o panistas (¿qué no es lo mismo?) que se atrevían a merodear por allí y lo hacía de forma implacable. Lo suyo, lo suyo, era chingar al prójimo.

Enrique quiso crear dentro del foro una especie de blog, donde algunos foristas escogidos podrían escribir sobre los temas de su predilección, tal vez alguna afición particular, y que no tratarían necesariamente de política. Por una razón medio nacionalista, un grupo de notables decidió que la palabra «blog» no expresaba algo concreto en español y entonces decidieron castellanizarla creando el neologismo «belogía»… que tampoco decía algo a los hispanoparlantes.

Pues bien, uno de los tres foristas destacados que fue elegido para escribir las primeras belogías fue Gerardo Ma. Aguilar Tagle, que se reventó un artículo titulado «Eros y Rocanrol» en el que hablaba de la carga erótica del Rock tomando como paradigma la música de Frank Zappa. (Ya en los comentarios a su belogía terminó entusiasmado hablando de la Sonora Santanera y recitando «La Boa».)

Gerardo le entraba a todo y cuando alguien subió la pregunta sobre la existencia de Dios, se despachó con la cuchara grande haciendo rabiar a los creyentes. Ya en el paroxismo, uno de los participantes le dijo que cómo era posible que negara laexistencia de Dios siendo músico si la música era un don divino. Gerardo le contestó que él no era músico y que lo más que sabía eran tres pisadas en la guitarra para tocar «Página Blanca.»

Era todo un personaje y yo quería ser su amigo. Alguien lo quiso molestar diciéndole que no era muy original y que en la foto del perfil de su belogía había tratado de imitar una portada de U2. Gerardo respondió que U2 no era de sus grupos preferidos y que en todo caso se hubiera vestido de Sheik Yerbouti, como Zappa. Yo intervine para decirle que si él se vestía de Sheik, entonces yo me disfrazaría de la araña de ultratumba de Hot Rats. Allí nació la amistad.

Entonces empezamos a coincidir en nuestros debates y a dejarnos comentarios. Teníamos posiciones muy similares, así que era muy fácil estar de acuerdo, ponerme de su lado y apoyarlo en su cruzada contra la reacción. Porque lo suyo era como un apostolado.

Yo había iniciado «la Página de Contreras» para ir almacenando mis artículos y mis intervenciones en el foro. Al poco tiempo Gerardo y Agustín, su gemelo precioso, iniciaron los suyos y acostumbrábamos visitarnos para darnos mutuos guayabazos. Y la amistad fue creciendo.

El día 13 de Diciembre del 2005 nació mi nietecito Karlo y envié un correo a los amigos anunciando la buena nueva y Gerardo subió en el blog de Tlacuiloco una «piñeta» con un angelito de la guarda dedicado al bebé. Me enternecí hasta las lágrimas y le pedí el original a cambio de una paella en Tlaxcala. Accedió y lo más difícil fue encontrar la fecha propicia para el intercambio. Pasó más de medio año antes de que pudiéramos reunirnos y conocernos personalmente en persona.

Llegó acompañado del amor de su vida, la hermosa Marugenia, y fue como si ya nos conociéramos desde siempre. Platicamos, preparamos la paella y nos pasamos un fin de semana de antología. Luego me confesaría que le costó trabajo aceptar la invitación porque en esos días corría la noticia de un tipo en Hamburgo que invitó a su amigo a cenar y se lo comió.

Después vinieron las elecciones y el fraude electoral. Gerardo y yo nos organizamos para asistir juntos a las asambleas y marchamos y dormimos en el Paseo de la Reforma y asistimos al grito de los rebeldes y compartimos toda la jornada en compañía de Hila, Elisa, Rovan, Gabba, Áxel, Mar, Judith, Iván ,  y una multitud interminable.

Y de un momento a otro todo cambió. Se hartó de sus valiosos blogs y los borró. A los pocos días pensó que no estaba tan harto y los volvió a hacer, pero ya no pudo rescatar los anteriores. Fue una temporada rara. Algo lo volvía inestable. De repente subió un dramático anuncio en su blog en el que nos avisaba que las cosas no estaban bien.


A partir de aquí todo fue caos. Noticias confusas nos hacían temer lo peor. Gerardo necesitaba atención urgente. Gerardo fue a Acapulco para operarse. Gerardo, por fin, se operó y le costó mucho trabajo salir adelante. Solo la compañía y los cuidados amorosos de Maru y sus hijos parecían ayudar. Aún así, su sentido del humor negro se mantenía vivo y se divertía aterrorizándonos con las fotografías de sus heridas.

El pasado 18 de noviembre volvimos al zócalo de la Ciudad de México para la Convención Nacional Democrática y quedamos de encontrarnos allí pero ya no pudo ir. Su estado de salud estaba muy deteriorado y no tenía la energía suficiente para estar en la bola.

Decidió regresar a Acapulco buscando un clima más benigno para sus dolencias y para refugiarse en el amor de su familia. Me escribió una carta muy cariñosa avisándome su decisión y subió un post dónde parecía despedirse de todos. Agradecía la toalla de las Chivas que le regalé y que veneraba como al Manto Sagrado.

De pronto me enteré que mi querido amigo Gerardo había ganado su pase a la inmortalidad. Cuando hablé con Maru no pude evitar el llanto. Nos fuimos de volada a México con Iván y allá nos encontramos con Axel y la hermosa Monik, con Colibrí y el buen Serch, con Elisa y con Hilda… y se nos hizo conocer al escurridizo Agustín.

Ya lo lloramos. Acompañamos a Maru, Jerry y Ale. Platicamos y nos reimos con sus anécdotas. Cenamos unos riquísimos pambazos que preparan en la Escandón y que nos invitó Tino. Nos atendió Luze y pasamos toda la tarde y parte de la noche hablando del Tlacuilo. Fue todo un ritual que nos permitió despedirnos de él para poder enfrentar lo cotidiano de nuevo.

Hoy todos estamos dedicados a lo nuestro y quizás sea lo mejor, pero hay algo intrínsecamente perverso en todo esto… sigo creyendo que la gente a la que amamos debería ser inmortal. Tal vez él ya lo sea.

Descansa en paz, querido Gerardo.

luis david

Tributo

Hay un juego de espejos que uno nunca sabe que lo está jugando. Simplemente sucede y cuando pasa ya está y punto.

En un momento del juego uno ya no sabe si lo que se refleja en el espejo es una alucinación o algo relacionado con el ilusionismo. Suele ser una metáfora que se desarrolla en los niveles profundos del inconsciente.

Lo grave de todo esto es cuando, con el paso del tiempo, el jugador se pierde en las imágenes repetidas y no puede reconocer al original. Es decir, quién vé a quién… cuál está dentro y cuál fuera del espejo.

Este complejo problema afecta el alma de los soñadores, los iconoclastas y los seres creativos que deambulan por la calle sin encontrar la puerta de salida hacia la realidad. Pero, y esta pregunta es importante. ¿quién quiere vivir la realidad?

La leyenda cuenta que el juego empezó en los tiempos remotos de la creación del mundo, allá en Teotihuacan, cuando los dioses se reunieron y decidieron probar opciones y echar a perder generaciones y generaciones de seres, hasta llegar a la masa primordial de donde habría de nacer la humanidad actual en el quinto sol, gracias a la intervención de Quetzlcóatl y su gemelo Xólotl.

A partir de allí se generó el juego de los espejos y cada uno de nosotros sabe que, en alguna parte del universo, debe haber una réplica exacta pero invertida de nosotros mismos. El chiste es encontrarla.

Algunos seres privilegiados tienen el don de nacer junto a su imagen y aquí es dónde la cosa se pone buena, porque todos sabemos que ya uno es mucho, pero dos… Eso requiere de un ángel guardian.

Solo en contadas ocasiones se logran conjuntar las matemáticas del universo para coincidir, en una misma selva, la imagen, la réplica y el ángel.

Esas son las pocas veces en que en el juego existe un ganador, o mejor, dos ganadores.

Mis amigos Gerardo y Agustín son de los privilegiados que alguna vez lograron ganar el juego de los espejos, aunque en la confusión olvidaron quién es cuál.

Yo en lo personal siempre he sospechado que uno de los dos es creatura del otro, o que, tal vez, ninguno de los dos existe y todo es parte de la mente calenturienta y creativa de alguna entidad que nos hace creer que lo de los gemelos preciosos es verdad.

En este maremagnum de ilusiones se llegan a dar encuentros o sincronicidades para conjuntar a otros locos sin redención que han de tener una misión en la vida porque, al menos, hacen mucho ruido.

Eso sucedió hace mucho tiempo con un Laboratorio de Teatro Experimental y Taller de Autoayuda llamado Mamá Z.

Si algún día escuchan un llamado desde las nubes, no hagan caso so pena de convertirse en estatuas de sal… es Mamá Z que canta desde lo alto del inconsciente colectivo. Pero no lo crean del todo… es sólo una ilusión producto del juego de los espejos.

luis david

Memorial de Tizatlán

Que narra los aconteçimientos del juego de los espejos desde el iniçio de los tiempos y de las más cosas que de allí pasaron con estos indios y sus antiguallas.
Yo, don Juan, de mal nombre el Moro, original de Córdoba, cristiano converso y súbdito de su Magestad Don Carlos, testifico ante vosotros, hombres de Dios, reunidos en este santo tribunal lo que me fue contado por los sabios y nigromantes viejos desta Nueva España y juro deçir verdad postrado ante la imagen sagrada de Nuestro Señor Jesucristo, que fue cruçificado por mis pecados y para la salvaçión de mi alma que ofrendo al Altísimo, inclinada la çerviz y humillado ante vosotros.

En los tiempos de su gentilidad, estos indios adoraban a diablos y demonios y torçían la verdad única como está narrada en la Sagrada Escritura y contaban la creaçión del mundo con abominable acumulaçión de mentiras y deçires falsos y execrables. Y ansí me lo contaron Don Juan Teomitzin, natural de la Magdalena Tlaltelulco, pueblo veçino de la naçión Tlascalteca, y Don Melchor Coatepitzin, veçino de Guadalupe Tescalac en las faldas de la montaña Matlalcueyetl, la de la falda verde, hombres viejos y sabios y bien entendidos y caçiques de pueblos de indios destos lugares. Y contaron que en edades antiguas se juntaron los dioses dellos allá en pueblo llamado Teotihuacan y allí en la torre mayor deliberaron para haçer a los hombres y las mugeres que los habrían de adorar por todos los tiempos venideros y eternos. Y crearon generaçiones de gigantes y hombres y vieron que eran alborotadores y malos y los destruyeron con aguas y fuego y vientos espantables, y en el quinto intento escogieron a uno dellos que lo llaman Qetzalcoalt acompañado de su perrillo y gemelo llamado Xólotl, que es una animalillo destos lagos y que se lo comen para curar las dolencias del pecho. Y lo bajaron al Quetzalcóatl y su gemelo al infierno que le llaman Mictlan a rescatar los huesos antiguos. Y toparon Xólotl y su gemelo preçioso con una gran pared de piedra negra y brillante y bien polida que haçía espejo y reflexaba a los hombres y las cosas con gran espanto porque se podía ver la contra de la naturaleça y lo blanco era negro y lo bueno era malo y la luz era oscuridad. Y asustose Quetzalcóatl y enojado arrojó una gran piedra contra el espejo y lo rompió y salieron los demonios atrapados atrás y se distribuyeron en el mundo y crearon enfermedades y guerras y música y canto y muerte y desolación y pintura y todas las artes de la medicina y todas las artes de los envenenamientos. Y así fue que se aposentaron algunos destos diablos en el Cuicacalli, la casa del canto, y se tergiversó el alma de los músicos y començaron a haçer música ruidosa y poemas polutos llenos de lujuria que cantaban en los areitos de las cavernas de la noche y que burlando los sacramentos de Nuestra Santa Madre Iglesia, se robaron las mitras obispales y bendeçían al personal con señas obsçenas y adoptaron nombres estraños y se llamaron a sí mismos con el nombre de Nanantzi que es la voz que usan para referirse a las indias bonitas que menean el huipil ante los indios desta tierra y que es como si los hombres de castilla les dixeran, abriendo apenas la boca y apretando los dientes: Mamaçeeeta. Y se volvieron tlacuilos, pintores prodigiosos y poetas de flor y canto que tocaban la chirimía y el atabal hasta caer desmallados. Y que empeçaron a ocurrir hechos estraños e partir de esta época y la gente se topaba de pronto con su coátl, gemelo, en cualquier lugar y se confundían y se adentraban en sus casas y poseían a sus mugeres y se confundían las familias hasta ya no saber quién era cuál y así ha sido hasta nuestros días sin ventura en que las confusiones han prosperado. Y lo digo como me lo contaron porque desto yo nada sé…

luis david