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De papel II
de ojos, de recuerdos solitarios,
de misticos umbrales, de la baja
marea de mis noches y mis días.
El viento de la tarde acorralada,
elástico, sombrío y petulante,
disuelve los espejos de mi alma
borrosa como nube adormecida.
Es válido pensar que la mañana
estira la bondad del pensamiento
con sabia lentitud acostumbrada
al fárrago mortal de la costumbre.
luis david
La espera

Soneto
que guardan los secretos de tu alcoba,
las gotas de sudor en nuestros cuerpos
y el mítico aroma del placer.
Y así me dediqué a lo que sabes,
mi aliento convertido en fumarola
perdida en el marasmo de tus besos,
hermética nostalgia de tu ser.
Y luego de beber en tus rendijas
la savia que me habías prometido,
flotó mi pensamiento hasta los montes
de fuego en la humedad de las caricias
ocultas en el cuenco de tu ombligo
y puestas a dormir en mis amores.
luis david
Piña

Medusas
en el abismo de tu aliento triste,
en la lluvia oscura que te humedece
el alma ensombrecida por la pena,
la ráfaga mortal de tu mirada,
(antiguo soliloquio arrepentido
que dicta los destinos de mi vida.)
Los sueños embrujados de mis noches
pobladas de presencias numinosas
(medusas como imágenes dolientes
que flotan al compás de las ideas
perdidas en el mar de tu recuerdo),
regresan solitarios a los míticos
refugios silenciosos de una vida
sujeta al hechizo de tu ausencia.
luis david
Puerta

De Nostalgias
que baja de la montaña
y en el calor que me arropa
con el sol de la mañana.
Te siento en noches de luna,
soledades estrelladas
en los dominios silentes
de infinitas miradas.
Estás presente en los sueños
que en tu pecho me regalas,
viejos marinos cansados
entre tus mares naufragan.
Te siento en las humedades
que de tus ojos resbalan,
gotas de luna y de noche
que ruedan sobre tu cara.
Ay de mí. Ay de mi vida.
Sombras de penas aladas,
que siempre buscan la ruta
en la luz de tu mirada.
luis david
Retrato
un retrato,
y el enojo que me provoca
tu exigencia,
el desgaste emocional
de ser creativa,
de arrastrar
los pinceles sangrantes
sobre un lienzo vacío
que no me habla,
que no me dice
lo que necesito escuchar,
al que le arranco
secretos encerrados
entre las fibras,
entretejidos,
ocultos a mis ojos,
vibraciones
apenas perceptibles
dentro del corazón,
una fábrica de nubes.
tan sólo un rostro
un retrato,
una mirada
que se escurre entre mis manos
y deja rastros de sangre,
trazos de pena y dolor.
luis david
Dique
