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El Conejo

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El Conejo (mejor conocido en el bajo mundo como «el Conejo Pérez»), Olaf y Sosky

Allá en mi tierna infancia, al ingresar a primero de primaria, me encontré con un niño güerito e hiperactivo al que le decían «el Conejo Pérez». Era latoso e incorregible y siempre estaba de buen humor.Un día no se presentó a clases y al otro día, al preguntarle la causa, contó que había muerto su papá. La maestra lo abrazó conmovida y le pidió que al día siguiente, cuando su mamá lo fuera a llevar, le pidiera que pasara al salón para darle el pésame. Y así fue, al día siguiente, el Conejo le dijo a su mamá que pasara con la maestra porque le quería dar quien sabe qué cosa. Y allá va la santa señora a enterarse de que su marido había muerto.

El Conejo, de seis años, se había ido de pinta.

Al siguiente año me fuí a Cd. Juárez y le perdí la pista. Al entrar a primero de secundaria me lo encontré en la correccional en la que nos confinaron nuestras mamás. Allí me enteré de que no es que le dijeran «el Conejo Pérez», sino que se llamaba Melchor Antonio Conejo Pérez. Todo un caso.

Hicimos una bolita con Pepe Figueroa, hermano de Gaby, el Conejo y yo. Éramos una pandilla sui géneris porque, mientras él era totalmente kinestésico, hiperactivo, buenísimo para los deportes y los trompones, nosotros éramos un par de ñoños que nos íbamos de pinta a los museos y las bibliotecas. Un caso clínico.

Seguimos juntos toda la secundaria y nos separamos al pasar a la preparatoria. Mientras nosotros entramos al Colegio de San Nicolás, él se apuntó en el Tecnológico de Morelia.

Nos veíamos muy ocasionalmente y así supe que se había inscrito en el IMSS para aprender clavados y natación y después me enteré de que ya era entrenador. Eso era lo suyo.

La última vez que lo vi fue en un cine de Morelia a donde fuimos Gaby y yo, recién casados, a ver «Silent Movie» de Mel Brooks, y le dió gusto vernos y que nos hubiéramos casado.

Ya nos perdimos la pista, no sé a qué se dedique ahora y lo extraño. Es un buen amigo al que quiero mucho y del que tengo muy buenos recuerdos.

luis david

Soneto

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Desnuda ya de ropas y malicias
vagando voy a solas por la vida
con toda la esperanza carcomida
al verme sin amor y sin caricias.

No hay besos ni pasión, no hay albricias,
ni sueños de cristal en mi caida.
Es pena de nostalgia escondida
decirte al oído que me asfixias.

Silencio sin piedad, infierno mudo,
mi alma en perpetua abrasión,
que al ver así caer mi ser desnudo,

escapa de mi mente la razón.
Si siento que mi vida es un nudo,
ignoro cómo está mi corazón.

Dibujo: Sandra Sandoval
luis david

Vírgenes Aureoladas

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Sálvame del tormento,
Oh, Señora de la Noche,
alivia las tempestades
que a mi alma sobrecogen.
Deciende hasta los lugares
donde mi llanto se pose,
libera mis ataduras,
dale alivio a mis dolores.
Sembrado está el camino
de espinos y rencores,
de llantos, deseperanzas,
que mi corazón corroen.
Destruye a los enemigos
que a mi destino se oponen,
y líbrame, oh, Señora,
del reino de los horrores.

Madonna con Niño: Miguel Cevallos
luis david

 

Soneto

La noche ya se adueña del pasado
cubriendo con su manto los ensueños
de múltiples aristas cuyos dueños
evocan la nostalgia de tus fados.

 

Son sólo evocadores ignorados
que cumplen con premura sus empeños
de hallarle un destino a tus sueños,
tus risas, tus cariños, tus enfados.

Qué gano con buscar si no te encuentro
al lado de mis noches y mis días,
qué gano si algunas alegrías

las llevo muy perdidas en mi centro,
al fondo de las vagas utopías
que vuelan conmovídas a tu encuentro.

luis david

Un Encuentro Inesperado

Cuando yo tenía 16 años me prestaron un disco que era una recopilación de éxitos en inglés. Cuando lo escuché por primera vez me impresionó una canción en especial. Era una melodía deliciosa que cantaba un grupo totalmente desconocido para mí.

Recuerdo que me aprendí la canción y las armonías y me gustaba poner el disco y cantarlo haciendo cada una de las voces y me imaginaba en un escenario con mis hermanos cantando esta tonada específica.

Nunca se la hice escuchar a nadie y un día, fatalmente, hube de entregar el disco a su dueño y nunca más lo volví a escuchar.

La canción quedó grabada en mis emociones profundas y un buen día fui a buscarlo a la tienda de discos especializada en música nueva allá en Morelia (rock en inglés) y me acerqué a la muchacha que despachaba en el mostrador y le hice la pregunta: «¿Tienen discos de Los Cantantes de Pozo Seco?»

La chica ésta se me quedó viendo desconcertada y con cara de «estechavotienepedosgraves» y, aguantado la risa, me dijo que no.

La seguí buscando por mucho tiempo hasta que me convencí de que había sido una alucinación y que era una quimera rayana en la necedad querer localizar un disco de un grupo en inglés con ese nombre.

Cuando conocí las facilidades que otorga la Internet me di a la tarea de buscarla con tan malos resultados que hasta la encontré con Elvis Presley, Tom Jones, Aretha Franklin y me di cuenta de que es una canción que han grabado todos los cantantes y los grupos importantes. Y cómo no, si es bellísima.

Y pues nada, que en una de mis frecuentes navegaciones aleatorias… ¡ZAZ! aparece de pronto la grabación de mis obsesiones juveniles. Ni hablar… tengo que agradecer que existe alguien más fanático que yo y que es capaz de subir estas cosas en la red.

luis david

De Papel I

Despues de caminar por tus caminos
hallé que las distancias son finitas,
que ahora son los círculos de siempre,
las rutas del pasado titubeante,
que vienen junto a mí, aquí a tu lado,
corriendo como ríos, como arroyos
serpentinos, al fondo de cañadas
escondidas entre los montes verdes,
entre las montañas y los barrancos
que ocultan la mirada de tus ojos
y siembran de dolor mis fantasías.

luis david