Blog
Just in time
Soneto Esdrújulo
que ha de requerir trabajo méndigo
y debe ejercitar mentales músculos.
En busca de agotar giros mayúsculos
se intenta producir poema inédito
que siendo coronado por el éxito
admita incluir estrellas, cúmulos.
Si quieres resultados de película
la cosa es abusar de la retórica,
gramática voraz, idea ridícula,
llegando hasta la misma jerga hipnótica
que abrume a los incautos de la ínsula
dejándonos gozar de Antrobiótica.
luis david
Félix
luis david
Sirena

La noche llama con sonidos sofocados
Sombra de llanto ondulado,
Sirena de cuerpo dorado
luis david
Sinestecias
sumerge mis sentidos en el caos
azoroso de texturas y sabores
curvados por tu risa melancólica. Con el sabor redondo de tu sombra,
despierto fatigado en el remanso
de mórbidas imágenes vibrantes
que llenan de aromas mis ensueños.
Tus palabras calientan la experiencia
del viento y el sonido de tus ojos,
corriendo a mi lado entumecida,
azul y extravagante, reciclando
sueños olvidados, entretenidos
por largas redenciones ominosas.
luis david
San Juditas Indocumentado
Uno se la juega cuando cruza por el desierto. Que si no es la migra, son los animales; cuando no es el pollero son las maras, pero siempre sale uno jodido, seño. Y qué se le va a hacer. Acá está el jale y pues ni modo.
Antes sí, año con año nos regresábamos al pueblo para las fiestas patronales. Había que estar allá y cooperar con la capillita. Luego nos daban cargo y esas cosas o se cumplen o no se le entra. Después el regreso se ponía pelón porque había que brincar el muro y cruzar el desierto otra vez. Está canijo.
Por eso nos juntamos y en una ida al pueblo nos trajimos al santo. Tanto estar ya vas ya vienes para visitarlo y hacerle la fiesta en grande, y ya mero que por andarle haciendo a la devoción en una de esas no llegamos. Mejor que se venga él para acá. Total… allá no queda nada.
San Juditas estaba en la capilla del cerro. Allá lo teníamos bien arreglado y siempre con su ropita nueva, sus veladoras prendidas y alguna vieja que lo vestía y lo desvestía y le barría el piso.
Pero ya todos andamos por acá y aquello se mantiene con lo que le mandamos a los jefes. Ellos ya no se quieren mover, si no ya los tendríamos aquí. Ellos mantienen los campos sembrados y las tienditas con mercancía. Con la lana que les llega van construyendo la casa estilo gringo: alta, llena de cuartos y todo adentro. A lo mejor nunca la terminamos pero, así es esto. Y lo que sea de cada quien, nuestras casas son mejores que las de los gringos, de pura obra y acabados de verdad. No que las de por acá son de madera y todo de a mentiritas. Si se prenden se acaban, seño. Las nuestras a lo mucho quedan tiznadas, pero completitas.
Mi pueblo está en las faldas de la montaña. Enorme, llena de bosques y barrancas. Ya era un pueblito viejo que se estaba muriendo de soledad y pobreza. Poco a poco nos empezamos a venir todos y luego mandamos por nuestra familia, pero a los viejos no hay manera de moverlos de allí. Ni aguantarían la pasada. Por eso les mandamos dinero y vamos construyendo la casa.
Allá ellos están solos, pero a qué te quedas si no hay trabajo. Las fábricas están cerrando y las que abren pagan muy poco, seño. Apenas para irla pasando y ni pensar en progresar. ¿Y luego la troca?… no pos cuándo.
Pero eso sí, cuando le dijimos al coyote que queríamos pasar con todo y santo nos cobró también su cuota. Está acá con todas las de la ley. Nos decían que lo mandáramos por paquetería, pero cómo cree que íbamos a mandar a San Juditas como bulto en un camión. Y lo pasamos con todo y vitrina, seño. Si iba a estar por acá tenía que hacer el viaje completo, como un indocumentado más. Para que sepa de lo que se trata, si no cómo nos va a ayudar. Ya tiene hasta su green card falsa y toda la cosa. Bueno, hasta licencia de manejo le sacamos.
Y le hacemos la fiesta en grande. Toda la paisanada se junta y coopera para el baile. Ya sabe como es esto, seño: pretextos para la pachanga es lo que necesitamos. Algunos compas que formaron su banda se ponen con la música y entre todos ponemos lo demás. Comida y pomos nunca le faltan.
Pero no crea que todo le sale bien, seño. Ya nos debe algunas. Justamente cuando lo trajimos nos dejó a uno en el camino. Al Bule, que le decíamos, lo mordió una culebra y no hubo santo que lo salvara. Pero llegamos y le hicimos su primera fiesta. Y de allí pal real. Y sí nos cuida, cómo no, sí nos cuida. Ya hasta vienen de otros pueblos a visitarlo. Mejor le vamos a poner un santuario, porque cada vez viene mucha más gente. Resultó más milagroso que en el pueblo. Le hacía falta cambiar de aires, yo creo.
Allá mandamos dinero y seguimos construyendo la casa. Algún día nos vamos a regresar, seño. La tierra lo jala a uno. Pero con dinero, si no para qué. Con lo que mandamos llenan de luces el pueblo en la navidad. Todas las casas compiten para estar más iluminadas y se ve aquello bien bonito. Como colonia gringa, pero de las ricas. De veras que dan ganas de estar por allá y algún día nos vamos a ir, pero yo creo que sin hijos. Ellos ya son de acá; a veces ni español quieren hablar entre ellos. Yo siempre les hablo en español pero me ven como arcaico. Tienen acento gringo y todo eso, y lo poco que dicen lo cambian: son de los que parkean la troca en la marketa.
Pero aunque sea sólo y mi alma, yo si voy a volver, señito. Ya lo verá usted, yo si voy a volver. Y voy a vivir en mi casa gringa y la voy a llenar de luces en la navidad. Si acaso, algún día vendré por acá para las fiestas de San Juditas Indocumentado. Pero sólo de visita y con papeles.
luis david
Arrullo
desciende un caballero
recolectando dinero
para comprarle camisas,
dulces, juguetes, sonrisas,
al niño de mis amores.
Olvida ya mis dolores
y duérmete, pequeñito,
que mañana el solecito
calentará mis pesares
y encontraré los lugares
para curar mis desvelos.
Están en ti mis consuelos,
mis cantos, mis alegrías,
tú eres mi compañía
eres mi campo florido.
Mi corazón dolorido
sabrá llenarte de vida.
Duérmete cosa querida,
descansa porque mañana
entrará por la ventana
el caballero sonriente,
traerá comida caliente
al niño de mis amores.
luis david
Meteoritos
-«Son meteoritos, señor» -me dijo en su medio español- «Son hermanos de las estrellas del cielo»
Ni hablar. Le compré los tres que me parecieron más bellos. Cómo podía rehusarme con esos argumentos.
luis david
Tu cuerpo me sabe a mar
a brisas y caracolas,
y a residuos de sal.
El sol, volado de oro sorprendido en las alturas,
deslumbra mis sentidos cuando el viento cauteloso
acaricia la piel de mi espalda que se agita
en el colapso de tus besos mitigantes,
con tu boca humedecida, respiración anhelante,
y con tu cuerpo desnudo resbalando entre mis manos.
Tu cuerpo me sabe a mar,
a palmas, arena, y coco,
y a residuos de sal.
La noche, manto infinito tachonado de luciérnagas,
resguarda mi aliento primario, mi sueño impaciente,
mi canto de sonidos elementales
que se eleva hacia lo alto para rozar los astros luminosos
de la oscuridad galopante que ilumina mi vida
porque a la luz de la luna tu cuerpo me sabe amar.
luis david