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Cuelga tú primero

“¡Eres un idiota!” –me gritó furiosa la Luz de mis vergüenzas al día siguiente por teléfono- “Allí estoy yo de tu pendeja, tratando de revivir muertos y bailando el cuchi-cuchi para que el señorito se acueste a dormir en el día más importante de la historia moderna. ¿Qué no te diste cuenta de la trascendencia de nuestra celebración? ¡Logramos reunir un millón doscientos mil desalmados marchando en silencio a favor de Andrés Manuel!… ¡En silencio!… Tú no sabes lo difícil que es mantener juntos a una runfla de izquierdosos irredentos sin que empiecen a gritar consignas y a morderse unos a otros… ¡Y lo conseguimos!… ¿Sabes lo que nos costó? ¿Sabes lo que nos tardamos?… La «Soul Suckers Incorporated” es una empresa seria, certificada en ISO 9000 y con reconocimientos en todo el inframundo, oyes. ¡Fue un triunfo!… ¿Me escuchas?… ¡Un éxito!… Y yo merecía celebrar eso con un hombre de verdad… y nada… que me pasé de babosa y de entre decenas de miles de desalmados que marcharon formaditos y en perfecto orden, yo tuve que escoger al único idiota que se la pasa riendo y se queda dormido en el acto… Ya me lo decía mi mamá: “Hija mía, el hombre blanco y barbado no es Dios… te ofrece muchos regalos y al final son puros palos”… Pero tú ni eso… ¿Bueno?… ¿Todavía estás allí?… ¡No me vayas a colgar porque no te la acabas!… Sí, ya sé que te duele la cabeza, pero yo tengo una reputación que cuidar, tarado. ¿Qué no sabes?… ¡Qué van a decir mis colegas!… Y con lo intrigosas que son la Luna y sus cuatas… ¡No me la voy a acabar!… Se van a burlar de mí como se burló el imbecil del hotel cuando salí sola a media noche y se me quedó viendo con su estúpida sonrisa de “yasetesebóchiquitita”… ¡Qué humillación, Dios mío, que humillación!… Eso me pasa por pendeja… pero te lo juro chiquitito que esto se te acaba… ¿Y todavía te atreves a decirme que no te grite?… ¿Que te duele la cabeza?… ¡Por mí arráncatela! Yo no estoy para estos trotes… ¡Y me vale madre que hayas pasado una noche de perros soñando pesadillas! Porque… ay, no me digas… ¿eso soñaste?… ¿de veras?… No, pues si que estuvo feo… de haber sabido… ay, pobrecito… creo que exageré la dosis contigo… pero ya no llore… sea machito… aquí está la Luz de su mal dormir que lo va a consolar… si quieres paso por ti y nos vamos a comer pancita… allá por la Buenos Aires se pone una amiga mía que vende un menudo picosísimo y cuasi esotérico que lo cura todo… Sin miedo, nene… que vas conmigo… OK, nos vemos al ratito, ¿sale?… Nooo, cuelga tú primero… Bueno, chao, y a las tres colgamos… uno… dos… clic.

luis david

Sombras

…y al llegar la noche se transformaba y viajaba por los aires hasta la isleta del lago para perderse entre la vegetación acechando a los amantes furtivos que se acariciban febriles en las riveras, y se deslizaba volando bajo, imperceptible, en silencio mortal hasta situarse tras ellos, y se colgaba de la rama de un ahuehuete centenario, bocabajo, alimentándose de gemidos y jadeos, de caricias bajo la ropa, de besos clandestinos… hasta sentir que su cuerpo se humedecía y el ambiente se llenaba del aroma amargo del almizcle milenario. Sus ojos amarillos destellaban en la oscuridad como luciérnagas volubles, llenas de fuego y deseo… llenas amor y de miedo…

luis david

Romance de la Luz y la Luna

Luz que se filtra a lo lejos
entre la fresca enramada
que se yergue majestuosa
en el patio de mi casa.
Luna que cubre los cielos
con feroces marejadas
de reflejos inquietantes
sobre la oscura montaña.
Luz de pálidos fulgores
que me han robado la calma,
ríos de luna que corren
por las espigas doradas,
olas de luz y de luna,
cabelleras nacaradas
de los trigales que mecen
los vientos de la cañada.


“Ay Luna de mi fortuna
que te llevaste mi alma,
cuando bajarás del cielo,
al umbral de mi ventana.”
“Nunca, desdichado amigo,
nunca en esta vida amarga
que haz de vivir muriendo
con un nudo en la garganta.”
“Ay Luz de mis ojos tristes
que te llevaste mi alma,
cuando volveré a verte
en la orilla de mi cama.”
“Nunca, desdichado amigo,
nunca en esta vida amarga
que haz de vivir muriendo
con un nudo en la garganta.”


Vago el camino sin rumbo,
perdida toda esperanza,
busco en la tierra una grieta
donde fijar mi morada;
vago perdido en el monte
verde de puro esmeralda,
vago el camino sin rumbo,
sin luna, sin luz, sin alma.

luis david

 

De Naufragios

Estoy perdido en el mar…
el inmenso mar que ruge a mis espaldas,
que destruye mis navíos con furia embravecida,
elevando mi embarcación ante los abismos infinitos
de aguas agitadas por vientos terminales,
maremotos de soledad envejecida,
rompiendo mis velas henchidas de muerte.

Estoy perdido en el mar…
el inmenso mar que arrastra mis redes rotas
hasta los acantilados remotos
donde habitan criaturas extrañas
que danzan entre los despojos y emergen presurosas
desde las profundidades heladas y oscuras
para participar en el festín de las piltrafas
inmersas en sus aguas turbulentas.

Estoy perdido en el mar…
el inmenso mar que lava mis heridas,
que alivia mis brazos cansados,
que me transporta en las crestas de sus olas violentas
y me arroja en las playas inaccesibles de mundos incógnitos
llenos de sombras atemorizantes
que me rodean y me palpan.

luis david

 

Sextina

Ayer reencontré mi vida toda
vagando en el lecho moribundo
de un río de recuerdos extraviados,
volátiles, eternos, suspendidos
entre la vida misma y la muerte.
Qué fácil es tener la fe perdida.

Y dando ya mi lucha por perdida,
fue inútil pretender así que toda
la brega de mi ente moribundo
hallase los esfuerzos extraviados,
y plena de alientos suspendidos
burlara los confines de la muerte.

Y al ver la cercanía de mi muerte,
teniendo la esperanza ya perdida,
lloré mi soledad, mi ansia toda,
mi íntimo despecho moribundo.
Los últimos deseos extraviados
resumen mis anhelos suspendidos.

Y así pasó el momento. Suspendidos
mis postreros ocasos por la muerte,
dejé de respirar, porque perdida
la confianza en mi fuerza, llegó toda
la ríspida inquietud del moribundo
de fríos estertores extraviados.

Los breves, fraternales, extraviados
instantes de arrebatos suspendidos
no alejan los dominios de la muerte
y muero de aflicción pues ya perdida
la gracia que bendice y brinda toda
la ruina de mi cuerpo moribundo,

suspiro en mi lecho, moribundo.
Empeño mis recuerdos extraviados,
y atado a mis afanes suspendidos
pretendo esconderme de la muerte,
pretendo rescatar la fe perdida,
pretendo revivir mi vida toda.

Suspendidos mis versos extraviados,
mi canto moribundo y mi muerte,
perdida ya está mi alma toda.

luis david

Inevitable

… ¿y si todo fuera falso… un sueño inevitable en el que mi muerte es más real que el peso de este cuerpo suspendido en la oscuridad de tu mente… una idea inevitable sobre el sigificado de este olor en el viento, acre y espantoso por desconocido, que corroe mis tinieblas… un sentimiento inevitable de estar en alguna parte y no saber qué está sucediento más allá del ámbito cerrado de mi soledad… una historia inevitable implantada en mi mente por el aliento de tus besos, por la premura del amor desesperado de una noche lluviosa en un lugar desconocido, atado a tu cuerpo inevitable que me somete y me aterra con una sensación de calosfrío que recorre mi piel hasta la punta de mi alma desolada… una intensificación inevitable de las emociones que me atora en el tiempo y me impide avanzar en los pensamientos habituales de la conciencia… la repetición inevitable de una escena conocida que ya ha ocurrido cientos de veces en mi vida y que se recrea una y otra vez dándome la sensación de haber vivido mi muerte una y otra vez… de estar besando tu cuerpo etereo una y otra vez… metiéndome en tu sexo humedecido por la saliva de mi boca una y otra vez… probando el sabor ácido y caliente de tu amor enfebrecido una y otra vez?…

¿y si nada de esto fuera cierto y mi vida es sólo un pensamiento en la mente dealguna entidad desconocida que se divierte inventando historias para que yo, personaje de sus cuentos, las viva con intensidad atormentada como pesadillas estremecedoras que agitan un corazón que no existe… en un tiempo que no existe… en un universo vacío?…

¿y si todo es una mentira inventada por mi mente enferma que me somete a realidades distintas cada vez que despierto y me encuentro con un nombre diferente, una razón diferente para estar aquí con una personalidad desconocida de tan familiar y que me impulsa a vivir historias inevitables de amor y terror, de sexo alucinado entre las piernas de un fantasma?…

¿y si todo es real… qué voy a hacer?

luis david

 

Camilo (Pinche Negro)

Éramos cuatro amigos que coincidimos en la Facultad de Medicina por casualidad. Pedro “el norteño” venía de Chihuahua; el gordo Mariano llegó de Cuernavaca; “el cañas”, o sea yo, era del DF y en ese glorioso entonces pesaba menos que mi hermanita; el Camilo venía de Veracruz, sus papás eran cubanos descendientes de congoleños y en un exceso de creatividad le apodamos “el Negro”. No había ánimo racista en ello. Eran apodos inocentes y así nos identificábamos. Cuando encontrábamos al Camilo en la calle lo saludábamos: “hola pinche Negro”, y él invariablemente contestaba: “hola pinches putos”.
El Negro era algo así como el líder de la banda. Era superior en los deportes, bailaba infinitamente mejor que todos, obtenía las calificaciones más altas del salón y tenía un enorme éxito clandestino con las muchachas. Era todo un estereotipo. Las chicas tenían que hacer verdaderos malabarismos con sus prejuicios para comprobar la veracidad de los rumores que corrían sobre el Camilo. O sea, todas querían con él, pero a escondidas.
Recorríamos los bares del centro arriesgando la vida para conocer el México profundo y tirarnos de cabeza a la locura de la noche, hasta que terminamos la carrera y el destino nos ubicó en diferentes lugares.
Después de muchos años, cuando nos volvimos a reunir, el Norteño se había dejado crecer la barba, Mariano había bajado de peso, yo había subido muchos kilos más de los que la decencia aconsejaba y el Negro seguía siendo negro.
Regresó del Brasil acompañado por una mulata de fuego con unas caderas de estruendo montadas en gelatina que nos dejó con la boca abierta. ¡Qué poca madre! Junto a ella nuestras mujercitas parecían lagartijas y se morían del coraje al vernos con la lengua de fuera.

Seguimos frecuentándonos para recuperar el tiempo perdido y una cosa nos llevó a la otra hasta el día siniestro cuando me bajo el switch de la Luz de mis noches. Pero esa es otra historia…

luis david

Te vi llegar como el viento

Te vi llegar como el viento,
impetuosa y violenta,
arrasando montes y valles,
derrumbando las murallas de mi deseo…
y me dejé arrastrar
en el vendaval de hojas secas
de los besos de tu boca,
y me dejé morir
en el desierto de arenas desnudas,
perdido en las dunas de tu cuerpo.

luis david