Ecos

Ya no tengo a la vista el destino,
mi camino no tiene un final;
es el mal que mi ser descompone,
pone en mi alma el sabor de la sal.
Cal y canto de honda tristeza
y en mi mesa no hay trigo ni pan.

 
No deseo llorar por tus besos,
esos viejos recuerdos se van,
dan color a los sueños dorados,
prados verdes y azul en la mar.
Par de labios, sabor de mi llanto
y el espanto de mi hondo penar.

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