Algunos recuerdos se vuelven permanentes de tan obsesivos. Los viajes que hacíamos Rosa Elena y yo a Tijuana, gracias al gran amor y a la enorme generosidad de Chata y Teresa, para conocer el mar y nadar en las aguas heladas del Pacífico de esas latitudes es una de las imágenes imborrables. Aún ahora, el olor de la carne asada me transporta a esas playas rectas de olas infranqueables que nos hacían cruzar la frontera sin saberlo.
Las compras en el Calimax y los tacos de birria con tejuino se han convertido en uno de esos momentos que apoyados en la nostalgia crecen y crecen hasta adquirir un caracter mítico en donde es imposible separar la realidad de la idealización.
De lo único que estoy seguro es del éxtasis orgiástico que me producía la imagen alucinante de ver a Tina Turner cantando Proud Mary en la televisión de San Diego.
Casi lloro de la emoción cuando me encontre en mis navegaciones con este video mágico.
luis david