De tiempo atrás se dio en mi familia la costumbre de celebrar nuestras decenas a partir de los 50 años con una fiesta especial que nos reúna a todos. Qué mejor motivo que llegar a esa edad donde cruzamos la mitad del camino hacia nuestra propia inmortalidad. A partir de allí se vuelve una tradición sin par que nos da la oportunidad de reencontrarnos casi año con año, pues siempre hay alguno que llega una edad gloriosa.
Es algo más que una fiesta. Es un momento especial.
Y pues se dio así, entre el baile y la comida, que se nos hizo costumbre regalarle al festejado la sorpresa sin igual de cantarle a coro su canción favorita.
Ésta es la mía. Amazing Grace interpretada por el coro de los hermanos Contreras.
luis david