Sombras

…y al llegar la noche se transformaba y viajaba por los aires hasta la isleta del lago para perderse entre la vegetación acechando a los amantes furtivos que se acariciban febriles en las riveras, y se deslizaba volando bajo, imperceptible, en silencio mortal hasta situarse tras ellos, y se colgaba de la rama de un ahuehuete centenario, bocabajo, alimentándose de gemidos y jadeos, de caricias bajo la ropa, de besos clandestinos… hasta sentir que su cuerpo se humedecía y el ambiente se llenaba del aroma amargo del almizcle milenario. Sus ojos amarillos destellaban en la oscuridad como luciérnagas volubles, llenas de fuego y deseo… llenas amor y de miedo…

luis david

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