Me narró cuentos de exploradores heroicos y piratas violentos, historias de aventuras fantásticas de dolor, de sangre y de muerte. Me invitó a una travesía por los confines inexplorados de los océanos ignotos de acantilados extraños y playas ilusorias donde ningún ser humano ha posado la vista y me negué presuroso, muerto de miedo.
Soy hombre de tierra firme. Tengo mis propios fantasmas pero, son espectros conocidos, familiares casi. He convivido con ellos toda la ruta, pueblan mis espacios vacíos y mis vasos llenos. Me ayudan a escribir poemas de pesadumbre y llenan de nostalgias apócrifas mis pesadillas. Despierto sudoroso con la certidumbre de su presencia impalpable y desayuno en las mañanas acompañado por su existencia etérea.
luis david