De amnesias

Cuando llegó a su casa se sorprendió al encontrar a todos sus amigos reunidos y sólo entonces cayó en la cuenta de que había olvidado por completo su cita para esa noche.

Después de las disculpas de rigor se hizo el firme propósito de escribir sus asuntos y agendarlos para evitar vergüenzas como la de esta ocasión, que además se iban volviendo cada vez más frecuentes.

Al día siguiente compró una libreta y un lápiz y se dispuso a escribir su primera nota: «Aquí voy a anotar mis cosas».

Nunca más se acordó de escribir.

luis david

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